Catalejo: un saludo
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El estadio queda en silencio, entra en trance y arranca la música. No es solo un holograma la sensación de la noche, sino los recuerdos y la nostalgia de todo lo vivido. Y, en ese escenario también aparecen dos músicos que se escudan en la tecnología; mudos. Pero están vivos y muchos de sus fans se emocionan por lo que fue y lo que no volverá a ser jamás. Casi todos llegaron al estadio recordando muchas frases y aquel inolvidable “gracias totales” que le puso fin a la travesura musical que fue Soda Stereo. En la pantalla y en la memoria, Gustavo Cerati va ser siempre joven, va a tocar impecable y va a emocionar con sus giros poéticos. Sus simpatizantes contemporáneos intentan un pogo con articulaciones doloridas. La experiencia es inolvidable. Sin embargo, a la noche le falta algo imprescindible: un saludo de bienvenida, un “buenas noches”, una palabra de aliento para enfrentar la ilusión musical o la explicación del formato propuesto. ¿Es un holograma? ¿Es una persona parecida a Cerati sobre la que se proyecta su rostro? ¿Es exactamente la misma ropa con la que él actuaba? No tendría que haber sido tan difícil tomar un micrófono y cerrar con un cálido: “Nosotros también lo extrañamos”.
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