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No es un sábado más para el deporte argentino. Emanuel Ginóbili ingresa formalmente al Salón de la Fama de la NBA, un sitio reservado para los mejores jugadores de la historia que brillaron en la liga estadounidense de básquet y donde, hasta ahora, no hubo argentinos. Algo impensado dos décadas atrás, y que hoy es un reconocimiento de parte de la élite del deporte. El evento en el Symphony Hall de Springfield, Massachusetts, donde inició a las 19 (hora argentina) con la alfombra roja. Desde las 20, se realiza la cremonia, con transmisión en vivo de Directv Sports (DirecTV) y en su plataforma digital Directv Go. También se puede seguir por NBA TV (en inglés).

Ginóbili, cuya exitosa carrera terminó el 27 de agosto de 2018, fue seleccionado por el Comité Norteamericano para entrar al Hall of Fame por la clase 2022. Junto a él lo hará el jugador Tim Hardaway; los directores técnicos George Karl y Bob Huggins; el árbitro Hugh Evans; las basquetbolistas Swin Cash y Lindsay Whalen; y la entrenadora Marianne Stanley. En el evento también se reconocerá a Del Harris del comité de colaboradores y, post-mortem, a los jugadores Lou Hudson, Theresa Shank-Grentz y Radivoj Korac más la colaboradora Larry Costello.
Ayer se realizó la habitual conferencia de prensa previa a la ceremonia, donde el medallista de oro con la selección argentina de básquet en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 no ocultó su alegría por el reconocimiento y, en los idiomas inglés y castellano en relación a la lengua de quien le hacía la pregunta, expresó: “Estoy agradecido por cada persona y equipo a lo largo del camino. Esto es un resultado muy poco probable para un niño nacido donde yo nací”.

Consultado por LA NACION respecto de si la distinción significaba pasar a la “perpetuidad”, asintió: “Es un museo esto y seguramente habrá algo mío ahí. Así que es así, es pasar a la perpetuidad. Lo de hace tres años fue muy San Antonio Spurs, por lo que hicimos ahí. Esto ya pasa al básquet general, al básquet mundial. No creo que haya reconocimiento o logro más grande, después de esto no viene nada más”.
Además, resaltó que no es un premio a su carrera individual sino a los equipos que integró: “No hay ningún premio individual que yo no haya tomado como grupal. Yo estoy acá por las virtudes de mis equipos. Estoy acá porque con San Antonio ganamos cuatro anillos, porque ganamos en Kinder Bologna y porque ganamos con la selección argentina. Estoy aquí porque jugué con equipos increíbles, eso es indudable. Lo sé y lo valoro”.

El nombre del Salón de la Fama homenajea al profesor canadiense James Naismith, quien inventó el básquetbol en 1891. Las instalaciones donde se reconoce a las glorias de la NBA están ubicadas en Springfield, estado de Massachussetts. En ese santuario deportivo, se las distingue una al lado de otra, con fotos y camisetas. Allí están las de Kareem Abdul-Jabbar, Charles Barkley, Larry Bird, Kobe Bryant, Wilt Chamberlain, Julius Erving, Clyde Drexler y Michael Jordan, solo por mencionar a algunos. Entre ellas, desde hoy, estará la de Ginóbili, el tercer latinoamericano con ese privilegio luego de los brasileños Oscar Schmidt y Ubiratan Pereira.
Para ‘Manu’ será un homenaje aún más importante e impactante que el que le hicieron los Spurs a principios de 2019, cuando retiraron la camiseta número 20 y la colgaron en el AT&T Center junto a las de Johnny Moore, Avery Johnson, Bruce Bowen, James Silas, Tim Duncan, Sean Elliott, George Gervin y David Robinson.

Emanuel Ginóbili jugó 16 temporadas en la NBA con la camiseta número 20 de San Antonio Spurs. Ingresó a los 25 años tras arrasar en el básquetbol europeo y terminó a los 40: conquistó la corona en 2003, su certamen de estreno, 2005 –al borde de quedarse con el premio MVP, que finalmente fue a manos de Duncan–, 2007 (junto a su compatriota y amigo Fabricio Oberto) y 2014. Tuvo dos participaciones en el All Star y recibió el premio al mejor “sexto hombre” de la liga.
En cada equipo que conformó Ginóbili fue una pieza clave y cosechó récords personales. Ya retirado, en las últimas semanas se dio a conocer otra marca personal que agiganta su leyenda: es el jugador de la NBA con mejor porcentaje de victorias en la fase regular entre los 141 que disputaron al menos 1000 partidos.




