River también sabe ganar sin sufrimiento para llegar a una caliente semifinal ante Rosario Central por el torneo Apertura
Venció 2-0 a Gimnasia (LP), con goles de Driussi y Martínez Quarta
5 minutos de lectura'

Después de varios partidos resueltos con el corazón en la boca, River se regaló una victoria más desahogada, con las pulsaciones a un nivel normal, sin verse apurado por el reloj ni condicionarse seriamente con errores no forzados. Otra forma de ganar, más nítida y concluyente. Una victoria que tuvo su trascendencia porque lo ubica en las semifinales del Apertura y le permite superar la vara de los dos torneos anteriores, en los que se despidió en cuartos y octavos de final.
Con una producción bastante consistente, se sacó de encima a un Gimnasia (LP) que fue menos de lo que se esperaba, en razón de lo entonado que venía el Lobo. Se descuenta que la exigencia crecerá exponencialmente el sábado, cuando en el Monumental reciba a Rosario Central por un lugar en la final. El paso ante Gimnasia le refuerza la confianza porque el equipo estuvo más suelto y afinado, siempre bien sostenido por la cuota de atajadas de Beltrán para los highlights, un rendimiento defensivo sin fisuras ostensibles -más allá de algunas pérdidas peligrosas-, un medio campo que movió la pelota con bastante fluidez y la combinación de sus dos delanteros para darle la primera estocada a un Gimnasia que ya no se recuperó.
"SIEMPRE VOY A DAR TODO" ⚪🔴
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) May 14, 2026
La palabra de FACUNDO COLIDIO luego del triunfo de RIVER ante Gimnasia y ser elegido como la figura de la cancha.
🗣️ "Se agradece que la gente me haya aplaudido", señaló el delantero, quien asistió a Driussi para el primer gol y ahora se prepara… pic.twitter.com/0El8lW7RwA
River también debe pasar por la prueba de carácter y personalidad a la que lo someten sus hinchas. Sobreponerse a los silbidos, que en este caso tienen a Facundo Colidio como principal destinatario. El delantero tuvo mejores momentos y sabe lo que es desempeñarse bajo presión. Ante la adversidad ambiental, Colidio eligió rebelarse, pedir la pelota, encarar, exigir a los zagueros rivales. Condiciones técnicas no le faltan, y el resto pasó por su actitud decidida.
Colidio se encargó de activar el juego que llegaba de la línea de volantes, en la que sorpresivamente apareció Santiago Lencina, que en varios partidos anteriores ni siquiera figuró entre los convocados. Los que se cayeron de la lista fueron Ian Subiabre, siempre más insinuante que concreto, y el espumoso Kendry Páez, tibio hasta en la ejecución del penal frente a San Lorenzo.

River intentó hacer circular la pelota con intensidad, debía mover a un rival que, además de la impresionante serie de siete triunfos consecutivos, no había recibido goles en los últimos cinco encuentros. Gimnasia también demandaba estar atento, ya que las zurdas de Nicolas Barros Schelotto y Nacho Fernández -hubo cálidos aplausos en su vuelta al Monumental- podían alimentar la profundidad ofensiva del goleador Marcelo Torres.
Las emergencias están a la orden del día en River. Durante el calentamiento en el campo, Gonzalo Montiel sintió una molestia en el isquiotibial derecho y le tuvo que dejar su lugar a Fabricio Bustos. Por la izquierda, Acuña volvía a ser ese pistón que, entre su fornida contextura física y el certero golpeo de la pelota con la zurda, le subía las revoluciones a los avances. Una ida y vuelta que le pasó factura: a la media hora se dejó caer por un dolor muscular en una pierna y fue sustituido por Viña.
Cinco minutos de la salida del campeón del mundo, River aunó las virtudes de sus dos delanteros para ponerse en ventaja. Colidio estaba endemoniado, Alexis Steimbach no lo podía parar y Conti se tragó un sombrerito para una posterior asistencia para la entrada en tromba de Sebastián Driussi, que definió con un furioso zurdazo. Un golazo, el quinto en este torneo de Driussi, que suele sufrir más con las lesiones que con los marcadores rivales.

A diferencia de otros partidos, River no pasaba mayores sofocones en defensa. A Gimnasia le costaba sacudirse cierta timidez y eso le daba tranquilidad a River. En el primer tiempo, Beltrán solo debió intervenir en un remate de Torres y un cabezazo de Auzmendi. Gimnasia se empezó a poner nervioso y por duras entradas fueron amonestados Ignacio Miramón (codazo a Viña) y Barros Schelotto. River se fue al descanso con un rendimiento aceptable en el primer tiempo, con algunas señales positivas en cuanto al juego y sin mayores zozobras atrás.
Gimnasia se había quedado a mitad de camino en todo: ni se cerró bien atrás ni tenía filo cuando pasaba mitad de campo. River siguió amenazante en la segunda etapa, no tardaba en llegar al área rival, mientras el Lobo demoraba la reacción. Martínez Quarta hizo un gol de mariscal, saliendo desde campo propio con la pelota dominada, atravesar 50 metros, abrir a Freitas e ir a buscar el centro con un cabezazo para el 2-0.
Como si no estuviera acostumbrado a ganar cómodo, River se relajó un poco y Gimnasia, aunque se acordó tarde, provocó que Beltrán, con otras tres atajadas, demostrara por qué merece seguir siendo titular en la noche que Armani volvió para ser suplente. Final con triunfo sin taquicardia para River, que necesita de buena salud para afrontar lo que le queda.
Lo más destacado de River 2 - Gimnasia La Plata 0
Otras noticias de Mundo River
1De Dybala a Castellanos: los futbolistas que soñaban con una oportunidad en el Mundial y no entraron en la lista de 55
2El Mundial no se mancha, pero la FIFA se mudó a Wall Street
- 3
Los salarios de Lionel Messi y Rodrigo de Paul en la MLS y el ranking de los mejores pagos
4Así quedaron los cruces de semifinales del Torneo Apertura 2026 hoy, martes 12 de mayo







