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Esta vez no hubo sorpresa como hace un año, pero de todas maneras La Natividad llegó a un triunfo que maduró lentamente, necesitó de un esforzado trabajo colectivo y de los destellos de su mejor individualidad, Camilo Castagnola, autor de ocho goles, en momentos puntuales, para terminar de inclinar la balanza. El triunfo del equipo de Cañuelas sobre La Hache por 14-11 le allanó el camino a la final del Abierto de Hurlingham, en el que el sábado próximo se enfrentará con el ganador de la semifinal que este domingo sostendrán, también en Palermo y a las 16, La Dolfina y Ellerstina.
El choque en la cancha Nº 2 llegaba precedido por el recuerdo de 2023, cuando La Hache dio el batacazo al eliminar en la misma instancia, una semifinal, a La Natividad, que luego, al encadenar los títulos de Tortugas y el Abierto de Palermo, se consolidó como la principal amenaza a la hegemonía de La Dolfina.
La Hache completó una primera mitad del partido con mucho orden y concentración. Ajustó bien la defensa, neutralizó con eficacia los movimientos de Jeta Castagnola y Pablo Mac Donough, evitó las corridas del rival. Se puso 1-0 cuando apenas se había cumplido el primer minuto, con una escapada de Hilario Ulloa. No fue un acierto pasajero o aislado, sino el anticipo de que La Hache iba a plantar una seria oposición, sin mayores distracciones. El equipo esta vez rosa se fue al descanso más extenso con una ventaja de un gol (6-5) y la promesa de plantar cara hasta el final.
La preocupación de La Hache pasaba por el golpe en una rodilla que Pablo Pieres había sufrido en el primer chukker al chocar con Jeta Castagnola. Polito se repuso, pero el dolor por la molestia lo acompañó por el resto del partido. El conjunto de General Rodríguez se escalonaba bien en defensa con Francisco Elizalde y Tomás Panelo, mientras Ulloa aportaba la cuota de eficacia para poner un 2-0 a comienzos del segundo parcial. La Natividad, formación de 40 goles, tomaba nota de que debía encontrar más fluidez en sus movimientos.
No tardó en reaccionar. Facundo Pieres trabajó más en función colectiva que para lucimiento personal. Despejó caminos que agradeció Jeta Castagnola, encendido con un gol desde un throw-in. La Natividad daba el presente con cuatro tantos consecutivos. Pero La Hache también desplegaba sus recursos técnicos, con un gol de Polito Pieres de cogote desde una posición sesgada.
La semifinal estaba abierta, pareja. Toda jugada tenía su importancia, no quedaba margen como para aflojar el ritmo. Cuando La Hache estaba 7-5, Jeta, que venía de conseguir 12 tantos frente a La Hache Cría y Polo, volvió a aparecer con un penal y dos goles más con su sello: dos corridas con la bocha controlada, de costa a costa en una de ellas.
Se llegó al último parcial con un solo gol de diferencia, en favor de La Natividad, que a la hora de la verdad sacó una luz de ventaja que le permitió cerrar el encuentro con cierta tranquilidad. Dos penales de Facundo Pieres y un golazo de 90 yardas de Jeta Castagnola le dieron una victoria con sabor a revancha, a la altura de un equipo que esta temporada estrena los 40 goles.




