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Hay dos formas de analizar a Japón, el escolta de Inglaterra en el grupo D del Mundial de rugby. Es el equipo que se lanza a jugar y abre la pelota al último canal de la cancha, o es el inconsistente, que no logra encadenar acciones positivas. Después de una semana libre, el seleccionado asiático cumplió la premisa de vencer, con un 28-22 sobre Samoa en el Stadium de Toulouse, y así puso un pie y medio en la clasificación para el Mundial Australia 2027 y sigue en carrera en pos de los cuartos de final Francia 2023. De los últimos 11 partidos de etapas de grupo en mundiales ganó nueve, un buen aliciente antes de viajar a Nantes para enfrentarse con los Pumas el domingo 8.
En Toulouse, una de las ciudades que más respiran rugby en Francia, Japón impuso condiciones en el primer tiempo con disciplina, control de la pelota y una defensa firme que bancó el contacto. Pieter Labuschagne abrió la cuenta y Michael Leicht estiró la distancia a los 32 minutos. Los dos experimentados terceras líneas definieron jugadas bien construidas, con paciencia y elaboración. Una pizca de memoria del Japón que supo brillar hace cuatro años.
Samoa cometió errores infantiles y recién en el segundo tramo logró hilvanar buenas secuencias en ofensiva. Antes del partido perdió a su capitán, Chris Vui, y a los cuatro minutos salió lesionado Taleni Junior Agaese Seu. En ese primer período también se fue golpeado el pateador Alai D’Angelo Leuila y apenas seis minutos después del entretiempo, Ben Lam recibió la tarjeta roja por un tackle alto. Un cóctel de indisciplina y mala fortuna que hizo al equipo azul alejarse en el marcador y correr desde atrás durante casi todo el encuentro. Tras la caída frente a los Pumas de hace seis días, Samoa volvió a sufrir su inconsistencia y su escasez de experiencia en esta clase de compromisos.
Sin embargo, lastimó cuando ajustó el control de la pelota. No varió tanto los ataques, pero fue frontal y se metió en la defensa nipona. Duncan Paia’aua, luego de varias puntadas de los forwards y un extraordinario manejo de Theo McFarland, descontó en el segundo tiempo y Christian Leali’ifano puso suspenso a dos minutos de final con un try convertido. Japón sumó con el efectivo pie de Matsuda y un try de maul de Kazuki Himeno, su capitán y jugador más importante. El ex tercera línea de Highlanders, de Nueva Zelanda, pone adelante a su equipo con su potencia y lidera en defensa y en breakdown.
Japón está lejos de ser ese equipo que brilló en el Mundial de 2019, en el que fue anfitrión, y del que sorprendió al mundo al derrotar a Sudáfrica en Inglaterra 2015. Es más lento y predecible, tiene menos sorpresa. Lo integra una generación gastada, con un promedio de edad alto que puede ser interpretado de dos maneras: la experiencia y la templanza para manejar los momentos de los partidos, con caudillos como Labuschagne, Leitch, Shota Horie, Dylan Riley y Kotaro Matsushima, pero también la falta de frescura para cambiar el ritmo y afronar los 80 minutos con prestancia física. Contra Inglaterra y Samoa sufrió en esa faceta en el tramo final de los encuentros.
Los Pumas deberán construir un partido largo el domingo 8 de octubre en Nantes. Necesitarán ser físicos y frontales, efectivos en la limpieza de los rucks en ataque y usar bien el pie en campo propio. Y además, mantener la calma en un choque que puede ser considerado de octavos de final. El que gane viajará a Marsella para protagonizar un cuarto de final ante el puntero del grupo C, que puede ser Gales. Claro que antes estará el duelo sudamericano con Chile, de este sábado.
Ésa es nuestra gran final. Tenemos la oportunidad de jugar contra un equipo de Tier 1 con el que nos hemos enfrentado varias veces. Todos los muchachos estarán realmente emocionados por eso. Es un gran partido para nosotros”

