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El triunfo y la derrota separados por centímetros. Los veinte o treinta, tal vez cuarenta, que le faltaron a la conversión de Gonzalo Gutiérrez Taboada para maximizar la corrida de Justo Ortiz Basualdo pegado a la bandera y en la hora. El remate de Scooby, bien dirigido, cayó delante del travesaño y Regatas Bella Vista, como visitante en su propia casa, festejó la victoria, agónica, por 27-26, en la primera fecha del Top 12.
Newman tiene suspendida la cancha y se movilizó hacia el territorio ajeno. Sigue pagando en cómodas cuotas la sanción aplicada por la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), al cierre de 2023, tras los incidentes registrados posteriormente a su eliminación del torneo de ese año. “Aún le queda una fecha por cumplir y hay algunas más en suspenso”, comentaron para LA NACION desde el órgano rector.
A ese punto de distancia en el marcador, habría que sumarle otra diferencia que justifica, aún más, la victoria del club de Bella Vista: la templanza. En los momentos determinantes, Regatas mantuvo mayor calma y equilibrio que su oponente. La jugada paradigmática es la última del match. Apuntalado por los forwards, Newman se llevaba por delante a su rival y logró meterlo debajo de los palos. Ganó la ventaja y sacó la pelota a la línea. Esta llegó a la punta izquierda y Ortiz Basualdo, la apoyó en el in-goal. Cinco puntos más, pero la jugada requería de siete para ganar el partido. Y la conversión, muy esquinada, no estaba garantizada ni siquiera por la prodigiosa pegada de Gutiérrez Taboada. No había necesidad de apurarse, de alejar la acción de los postes, zona donde ahí sí Scooby no podía fallar. Newman perdió la paciencia, la ventaja, y cayó ante un oponente duro, batallador, maduro. Las cualidades conocidas de todo el equipo, y fundamentalmente del pack de delanteros.
Este sábado, el bloque se sostuvo en la gran actuación de un chico de 20 años: Agustín García Campos, una de las figuras del exitoso debut de los auriazules. “Fue un partido muy duro –reconoció el novel octavo–. Sabemos que ellos juegan fuerte y son muy continuos en las fases. Nosotros hicimos nuestro juego y se nos dio. Creo que resultó clave el scrum, sacamos muchos penales y free kicks ahí. Y el punto de contacto también resultó decisivo. Fue fundamental estar siempre de pié, antes que el rival”, analizó.
Alejo Barrera, uno de los centros, remarcó el buen trabajo que realizaron durante el verano. “Hoy mostramos que tenemos un juego lindo, dinámico. Igual, esto recién empieza y es muy largo. La meta es mejorar día a día”, aseguró el autor del try que, a dos minutos del final, puso a Regatas arriba por seis puntos. Una luz nítida que por ese impensado apresuramiento, Newman, un equipo experimentado y curtido, no supo apagar.
Newman volcó en el campo la idea de siempre: obtener la pelota y darle vuelo. Sin embargo, ayer fallaron los ejecutantes. Costó el line, costó el scrum, cometió demasiadas infracciones y la acumulación de faltas la pagó con dos tarjetas amarillas, casi seguidas: a los 5 minutos del segundo tiempo, el medio scrum Lucas Marguerý vio la primera (Silvestre Casa ocupó su puesto), y a los 21, al pilar Luciano Borio le mostraron la segunda.
Jugar medio segundo tiempo con un jugador menos le pasó factura. Sufrió un try (Rafael Santa Ana, convertido por Mateo Camerlinckx, de tarde irregular en los remates a los postes) y le demandó un desgaste extra que, sin dudas influyó en el intenso y dramático cuarto de hora final, de golpe por golpe y empellón por empellón. Son entendibles los errores de ambos bandos, se trata de los minutos iniciales de la temporada, cuesta tomar ritmo y que todo lo planeado y practicado, salga, fluya naturalmente.
Regatas volvió al Top 12 el año anterior y si bien deambuló siempre por la zona baja de la tabla, no pasó zozobras. Es un equipo que sobrelleva bajas, producto de las franquicias del Súper Rugby Américas, pero compacto. Con una idea clara y una voluntad de hierro. Y Newman... Newman viene de un golpe fuerte a su autoestima, en los play-off de noviembre pasado. Quiere volver a levantarse y dar pelea. También tiene bajas (convocatorias a seleccionados y lesiones), y una moral fuerte… Unas ganas enormes de torcer de una buena vez el ingrato destino. Lucas Marguery brindó su parecer: “Fue un clásico primer partido de campeonato. Con muchos errores. Y me quedo con la imagen del final, yendo a buscarlos”.
Newman fue a buscarlo, pero apurado. Regatas lo esperó tranquilo, le cerró las puertas y lo mandó a la esquina.


