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Había sido una semana difícil y fueron 80 minutos en la misma sintonía para Gales. Luego de una amenaza de huelga de los jugadores por la crisis financiera que atraviesa la unión, en la cancha de Cardiff hubo una continuidad del inicio del ciclo del entrenador Warren Gatland: un equipo apático, sin ideas en ataque, apenas aferrado a su corazón y al amor propio de sus líderes. Eso no alcanza en este nivel e Inglaterra propinó al Dragón su tercera derrota en el Seis Naciones, todas, sin punto de bonus defensivo. De sus últimos 13 partidos, Gales ganó apenas dos: ante Springboks –que presentó un equipo alternativo– y frente a los Pumas en la última ventana de noviembre.
Inglaterra insinuó desde el comienzo con una propuesta un poco más ambiciosa que la de la última presentación, de hace dos semanas frente a Italia. Owen Farrell contó con más opciones para lanzar el juego y lastimar a la defensa. Así llegó la única conquista del primer tiempo, a la salida de un scrum, con una buena combinación entre Farrell, Max Mallins y Ollie Lawrence. La pelota llegó a la punta y Anthony Watson estiró las ventajas a los 18 minutos. El wing, castigado por lesiones, volvió a ser titular después de dos años y lo hizo muy bien, con una definición en la punta. Back de Leicester Tigers, Watson suma 23 tries en 53 encuentros y siempre es una alternativa interesante por su poder de desequilibrio.
Los primeros minutos de la segunda etapa fueron los más atractivos en la noche de la capital galesa. A los 45 segundos, Louis Rees Zammit interceptó un pase de Max Mallins y corrió desde la mitad de la cancha hasta los postes. Gales había terminado mejor el período inicial, cerca del in-goal, y en seguida pasó al frente, pero la alegría duró poco: a los 5 minutos Kyle Skinckler puso otra vez arriba a Inglaterra, tras una buena presión en la salida. Siguieron minutos chatos y ambos equipos alternaron kicks y cambios de posiciones. Los ataques no pesaron, el juego no fluyó y prevalecieron las defensas en un enfrentamiento cerrado y muy físico. Ambos terminaron con 92% de tackles acertados, una cifra altísima.
A falta de cinco minutos, hubo tiempo para una nueva conquista del visitante, vía Lawrence, posiblemente el que más está aprovechando estos primeros pasos del ciclo del director técnico Steve Borthwick. El centro venía de ser la figura ante Italia y volvió a ser uno de los puntos más altos por su fortaleza para ganar la línea de ventaja y su trabajo defensivo. Cuenta con un porte físico ideal para la idea de Borthwick y características similares a las de Manu Tuilagi.
Otros punto positivo fue, nuevamente, Lewis Ludlam, al igual que Ollie Chessum, apuestas del nuevo entrenador, que intenta afianzar una alineación. Maro Itoje fue el líder defensivo, con 20 tackles y una jerarquía notable. Por ahora, hay poco espacio para los más talentosos y atrevidos: Alex Mitchell ingresó y jugó ocho minutos, y Marcus Smith y Henry Arundell entraron en la última jugada. El maul, clave frente a Italia, no pesó, y el scrum fue de mayor a menor.
El camino de consolidación apunta 100% al Mundial de Francia, en el que Inglaterra debutará contra los Pumas el 9 de septiembre en Marsella, por el grupo D. Aún está lejos del potencial de un país que tiene una cantidad y una calidad de jugadores que pocos ostentan. Los próximos desafíos mostrarán dónde está realmente parado: los esperan Francia e Irlanda, los dos de mejor actualidad. En tanto, los galeses, que estarán en la zona C, pueden cruzarse con los argentinos en los cuartos de final por la Copa del Mundo, pero de seguir así están en riesgo de no alcanzar esa instancia.
Irlanda se mantiene invicto, tras superar por 34-20 a Italia en Roma. Tuvo lapsos de su mejor versión, con una infinidad de variantes a la hora de atacar. A los 35 minutos ya había sumado el bonus ofensivo gracias a tries de James Ryan, Hugo Keenan, Bundee Aki y Mack Hansen. Pero la Azzurra volvió a reflejar sus mejoras y su nivel competitivo, en una curva ascendente desde 2022. Con una propuesta diferente, se anima a jugar y a asumir los riesgos. Le falta ajustar detalles y manejar mejor los momentos de los partidos, pero va por el buen camino.
Irlanda guardó algunas figuras, pero no modificó mucho su estructura. Dentro de dos semanas, en la cuarta fecha, visitará en Edimburgo a Escocia, el otro que está invicto y que este domingo, a partir de las 12, cerrará la tercera fecha contra Francia en Saint-Denis.




