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Despacito y por las piedras. San Isidro Club marcha seguro, sin premura, pisando firme. Con viento de cola o con tormenta de frente. No se abatata ni pierde la calma cuando la mano viene mal y el adversario lo desborda, como en el comienzo del duelo con CUBA por la 12ª fecha del Top 14 de URBA. El Tricolor tiene un norte y hacia él apunta. Sin vacilar, con su estilo y a su ritmo. E impulsado por esa manera de desenvolverse, dio vuelta un 0-11 que padecía a los 12 minutos de juego y lo convirtió en una contundente victoria, por 40-25, sin bonus pero con autoridad. “Fuimos construyendo ladrillo sobre ladrillo”, manifestó para LA NACION Lucas Rocha, hooker del ganador y relevo de Benjamín Chiappe en el segundo período.
CUBA empezó mejor. Concentrado. Decidido a llevarse por delante al dueño de casa en Boulogne. Y lo logró. Lo encerró en su zona de 22 metros, por la convicción general y el ímpetu particular de la tercera línea, conformada por Lucas Campion, Benito Ortiz de Rozas y Segundo Pisani. El equipo de Villa de Mayo sacó una buena diferencia, pero esa fuerza volcada sobre el campo fue diluyéndose. Como si el esfuerzo realizado hasta el momento hubiese generado el rédito suficiente para vivir de la renta.

Y frente a SIC no se puede vivir de rentas. Hay que producir y producir. Trabajar con denuedo y dedicación hasta el silbatazo final. “En estos partidos y contra estos rivales hay que correr un montón... Los ochenta minutos sin parar. Eso hicimos y por eso se nos dio”, señaló Francisco Calandra, uno de los pilares del ganador. Pilar, por el puesto que ocupa en el pack, y también, porque ayudó a sostener el consistente juego del ganador.
SIC soportó la andanada inicial de CUBA. No se apresuró, ni se desordenó. Capeó el temporal con prudencia y comenzó a hacer su juego. Pasó a dominar en el scrum, a sacar limpia la pelota del line-out; generó penales, los aprovechó, y en un cuarto de hora cambió el panorama. El viento se llevó los nubarrones y despejó el horizonte, y un sol radiante acompañó a la Zanja hasta la victoria. “Creo que dominamos las formaciones fijas y por eso terminamos imponiéndonos”, observó Rocha. “La defensa, que siempre fue nuestra bandera, volvió a darnos resultados”, completó el centro Carlos Pirán, que pasó 10 minutos fuera en la segunda etapa a raíz de una amonestación.
Convencido de la idea y aferrado a sus principios, SIC barrió a CUBA y edificó el triunfo. Con tries lujosos, como el primero, conseguido a los 18 minutos. Mateo Albanese sacó la pelota de un scrum en los 22 metros propios y Francisco González Capdevila la pasó en vez de patearla. El balón llegó a una punta. Pirán y Agustín García Herdt avanzaron 40 metros y el rubio inside combinó de rever pass con González Capdevila. El fullback, explotando un espacio y sin oposición, enfiló hacia los palos.
Del corazón de Ortiz de Rozas nació la rebelión de CUBA en el segundo tiempo, pero el cuadro zanjero abortó pronto el intento de dar pelea y marcó dos tries más. Sin hesitar, SIC ganó y sigue su camino victorioso. Despacito y por las piedras. Y ya está tercero en el torneo de URBA.


