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Hay fiesta, hay color. La tradicional tribuna de cemento de la Catedral está convertida en un volcán en plena erupción y los cantos atronadores bajan en forma de lava hacia el campo de juego. El clásico de San Isidro tiene un nuevo dueño. Con total autoridad y un pack intratable e intenso, el San Isidro Club le ganó al Club Atlético San Isidro por 36 a 31 y dio un paso fundamental para encaminar su clasificación a las semifinales del presente Top 12.
La realización 137 del superclásico del rugby argentino contuvo todos los ingredientes que hacen del rugby un espectáculo inigualable: vibración, intensidad, suspenso, drama, alternativas cambiantes, casi sorprendentes, remarcable corrección, pasajes de excelente nivel técnico, mucha lucha franca, un gran arbitraje y un try, el decisivo, digno de integrar la galería de los mejores del año. El todo conformó un encuentro vital, atrayente, emotivo, electrizante, al que sólo le faltó mejores condiciones climáticas para vivir en forma plena una tarde perfecta en juego, color y emociones.
Con aquello de que en los clásicos lo importante es ganar, el SIC y CASI no se guardaron nada a lo largo de los ochenta minutos de juego. El Zanjero no dudó ni un minuto en hacerle sentir a su clásico rival la presión y la velocidad de sus delanteros para llevarlo al terreno que mejor desarrolla su juego: lucha e intensidad. Contra eso, la Academia buscó blindar su ingoal con la garra y la potencia de su primera línea y apostó a sacarle rédito a los más veloces de su equipo; sin embargo, nunca pudo imponerse en los puntos de contacto y logró darle un destino incierto al resultado final más por voluntad propia que buen por juego.
El primer tiempo fue todo del SIC, entonado por el try tempranero de López Fleming, la certera pegada de Joaquín Lamas y el aliento incesante de su gente. A CASI le costó 30 minutos acomodarse al partido. Y cuando reaccionó, los 20 puntos a recortar en el tanteador de ese breve periodo se convirtieron en un lastre para sus convicciones. Si bien se puso a tiro en el marcador con los tries de Sáenz de Miera y Nicolás Cotella y las correspondientes conversiones de Akemeier, la desesperación lo llevó a cometer un penal dentro de línea de 22 a falta de un minuto, que Paco Lamas cambió por puntos y le posibilitó a los de Boulogne irse al descanso en paz: 23 a 14.
Como en la primera parte, la segunda amaneció a puro penales y tries. El que primero pegó fue SIC, con dos penales de Lamas y una larga y veloz corrida de Bernabé López Fleming. La respuesta del local no se hizo esperar: primero con un penal y después con otro try de Benjamín Belaga. Con el resultado 36 a 24 y más de 20 minutos por jugar, el clima externo se convirtió en un motor de emociones. SIC se defendió a capa y espada y CASI buscó la heroica con más amor propio que juego. Así, a falta de tres minutos, un try de Cotella convertido por Akemeier le puso suspenso al resultado. Aunque nada se modificó y el pitido final del árbitro Rossi se unió con misma cinta de locura de todo el pueblo zanjeros.
Así el San Isidro Club sumó su décimo partido sin perder y el cuarto triunfo consecutivo ante CASI en la Catedral. Su última derrota en el presente Top 12 justamente fue ante su archirrival, en la fecha siete. “La derrota de la primera ronda fue un llamado de atención para replantearnos muchas cosas y comenzar a repuntar. No tengo dudas que hoy el SIC está para jugar la final y ganarla”, comentó, entusiasmado, Bernabé López Fleming, que en su primer superclásico marcó dos tries y fue determinante para que el Zanjero festeje por vigésima cuarta vez ante CASI en la Catedral.
Este triunfo es un paso fundamental para quedar a tiro de clasificarse a los playoffs, pero sobre todo un desahogo necesario después de haber perdido los dos últimos clásicos ante el CASI. “Nos sacamos la espina de los partidos pasados”, graficó el wing. Y razón no le faltó. Porque el sábado, el bajo de San Isidro, se tiñó de tres colores: azul, blanco y negro. Los colores del nuevo dueño de esta parte del norte del conurbano; los colores del San Isidro Club.




