Una stablecoin que mantiene paridad uno a uno con el peso argentino deberá dejar de operar
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La Comisión Nacional de Valores (CNV) intimó al cese inmediato del listado, ofrecimiento o intermediación del activo virtual ARGt, una stablecoin diseñada para mantener una paridad 1:1 con el peso argentino. Esto no implica que el token deje de emitirse, sino que se intima al cese de todas las actividades que puedan constituir valores negociables.
ARGt -un token del peso argentino emitido por Twin y ofrecido por la aplicación y billetera digital Belo- es una versión digital de esta moneda. A diferencia de otras stablecoins como el dólar cripto (como USDT o USDC), que buscan proteger contra la devaluación del peso, el ARGt es una herramienta de eficiencia transaccional: su ventaja no es el ahorro, sino la velocidad y la facilidad de movimiento digital.
La medida en la que se ordena el cese de este activo se tomó luego de que detectaran comunicaciones públicas en las que se prometía un rendimiento con referencias a tasas de hasta 32% TNA. Desde Belo, plataforma que ofertaba este activo, manifestaron su disconformidad con la medida, señalaron que ARGt es el segundo token con más activos en custodia a nivel regional y aseguraron: “Hay una oportunidad muy grande en que la Argentina empuje el ecosistema de monedas estables locales y que pueda darle acceso al mundo a su moneda. Esto va a ayudar al país a mejorar las condiciones macroeconómicas y posicionarse como un jugador clave a nivel global”. Además, fuentes de la compañía agregaron: “Vamos a seguir trabajando con el regulador en que esto sea una realidad. Estamos convencidos de que la innovación financiera es el camino a seguir”.

Desde la CNV explicaron que cuando un activo virtual reúne las características de un contrato de inversión -una inversión de dinero en un emprendimiento común con la expectativa de obtener beneficios derivados principalmente del esfuerzo de terceros- puede ser considerado un valor negociable (según los criterios establecidos por el llamado “Howey Test”), según el artículo 2° de la Ley Nº 26.831 de Mercado de Capitales.
Dado que califica como valor negociable, queda sujeto al régimen de oferta pública. Sin embargo, la CNV plantea que se estaba ofreciendo como una “oferta pública irregular”, dado que no contaba con la autorización previa obligatoria que exige la ley para este tipo de instrumentos.
De esta forma, la CNV “intimó al cese inmediato del listado, ofrecimiento o intermediación del activo virtual ARGt, así como al cese de toda actividad de emisión, promoción u ofrecimiento de instrumentos que puedan constituir valores negociables sin contar con la correspondiente autorización por parte de esta CNV”. Según detalle el organismo, el objetivo de la medida es la de “resguardar la transparencia del mercado de capitales y la adecuada protección del inversor”.
Algunos especialistas de la industria señalaron a LA NACION que esto marca un precedente importante en la regulación de los criptoactivos en la Argentina; la medida muestra que se intenta aplicar o hacer encajar en un marco regulatorio existente a nuevos activos digitales que fueron diseñados de otra manera. Entre ellos, Gilberto Santamaría, del estudio homónimo, abogado de plataformas de tokenización, explica que la suspensión preventiva del token ARGt habla del desafío regulatorio que implica la correcta clasificación jurídica de los criptoactivos.
El punto central de este debate es la distinción entre un stablecoin como medio de pago y un posible contrato de inversión, dado que el ARGt ofrecía rendimientos cercanos al 32% TNA, derivados de una cartera de activos subyacentes. “Ante la ausencia de una taxonomía legal específica para criptoactivos, la CNV recurrió al concepto amplio de contratos de inversión de la Ley de Mercado de Capitales y al Test de Howey (un criterio legal para determinar cómo debe considerarse una transacción o activo)”, explica Santamaría, y agrega: “La naturaleza jurídica de un criptoactivo debe determinarse por su función económica (pago, reserva de valor o inversión) y no por su etiqueta tecnológica, un enfoque que se alinea con el Reglamento europeo MiCA y su figura del Asset-Referenced Token (ART). Es imperativo construir un marco normativo basado en una taxonomía funcional para dar previsibilidad y seguridad jurídica, superando la dependencia de interpretaciones regulatorias una vez que el activo ya está emitido“.
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