“¿Están abiertos a hacer negocios?”: la duda de las aerolíneas de EE.UU. sobre la Argentina
Autoridades de Airlines for America de visita en el país apoyaron la política de Cielos Abiertos, pero advirtieron por costos, regulación y falta de previsibilidad
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“Are you open to business?” (“¿Están abiertos a hacer negocios?”), plantea Keith Glatz, vicepresidente senior de Asuntos Gubernamentales Internacionales de Airlines for America (A4A), la entidad que reúne a las principales aerolíneas de pasajeros y carga de Estados Unidos.
La pregunta resume el diagnóstico del sector: si bien valoran el rumbo del gobierno de Javier Milei hacia la desregulación y los acuerdos de cielos abiertos, advierten que aún faltan medidas concretas y cuestionan decisiones recientes, como el aumento en los cargos por servicios de navegación que la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) les cobra a las compañías.
—¿Cómo evalúa la política aerocomercial actual de la Argentina?
—El Gobierno está tomando decisiones correctas en términos generales. Pero una estrategia nacional de aviación ayudaría a ordenar objetivos, prioridades y resultados esperados.
—¿Por qué sería clave esa estrategia?
—Porque los acuerdos de cielos abiertos son solo una parte. El acceso al mercado es el comienzo, pero para que las aerolíneas operen, hay que mejorar todo el ecosistema: regulación, costos e infraestructura. Se pueden firmar acuerdos con cualquier país, pero si el entorno no acompaña, no alcanza. Podríamos volar más a la Argentina. La pregunta es si el entorno regulatorio y de costos está listo. Hoy, no del todo.
—¿Qué falta?
—Abrir el mercado es un buen primer paso, pero debe ir acompañado de una regulación más simple. Hoy hay procesos excesivamente largos: no puede ser que obtener un certificado de operador aéreo tarde 14 meses. También vemos una distribución desigual de costos: las aerolíneas extranjeras no deberían financiar al mercado de cabotaje. Eso desalienta la expansión.
—¿Cuáles son los principales problemas de costos?
—No son solo impuestos. También preocupan los cargos. Si se reducen los costos, aumenta la demanda: es una relación directa. Además, hoy pagamos una proporción exorbitante de los cargos por servicios de navegación aérea, algo que no está alineado con estándares internacionales ni con acuerdos bilaterales. A eso se suma la falta de transparencia sobre cómo se utilizan esos recursos.
—También mencionan problemas regulatorios.
—Sí. Hay demoras, falta de plazos claros y procesos redundantes. Incluso, cambios menores, como operar un avión más grande, implican trámites costosos y largos sin impacto real en seguridad. Lo que se necesita es simplificación, reconocimiento mutuo entre autoridades y evitar duplicaciones.
—¿Qué condiciones necesita un país para atraer más aerolíneas?
—Previsibilidad. Las aerolíneas necesitan saber que los costos serán razonables y estables. No se puede anunciar una consulta y dos días después aprobar una medida sin aviso. La industria funciona con planificación y reglas claras, no con cambios sorpresivos.
—¿Hay oportunidades de crecimiento en la Argentina?
—Sí, absolutamente. Hay potencial para más vuelos y mayor conectividad, pero depende de resolver estos problemas. No alcanza con abrir el mercado: hay que garantizar que operar sea viable.
—¿Y en carga aérea?
—También hay mucho potencial, pero existen trabas importantes. Por ejemplo, la inspección del 100% de la carga no está alineada con prácticas internacionales. Eso encarece y ralentiza la operación. Se necesitan sistemas más eficientes, como esquemas de “remitentes conocidos” y una ventanilla única aduanera.
—¿Qué rol podría jugar la Argentina en la región?
—Debería ser central. Junto con Brasil y Chile, podría liderar el desarrollo de la aviación en América Latina. Es un mercado con gran potencial de crecimiento.
—¿Qué definiciones faltan en la política local?
—Claridad sobre qué significa “abrir el mercado”. Es difícil tener un campo de juego competitivo si persisten estructuras que favorecen a la aerolínea estatal. Privatizar a Aerolíneas Argentinas no es una recomendación puntual, pero la situación de la empresa es un tema pendiente que el mundo observa.
—¿Qué factores macroeconómicos influyen?
—El acceso a divisas es clave. Las aerolíneas necesitan poder repatriar ingresos sin restricciones. Eso es básico para cualquier operación internacional.
—¿Cómo impacta en los planes de las empresas el aumento del costo del combustible por la guerra?
—El combustible es uno de los principales componentes de costos: representa entre 30% y 35%. Cuando sube, afecta a toda la industria, especialmente a las aerolíneas de bajo costo.
—¿Cómo ve a la Argentina a futuro?
—Si mantiene el rumbo, tiene potencial para un crecimiento importante en la próxima década. Pero requiere consistencia y continuidad en las reformas.
—¿Qué distingue a los países que lograron desarrollar su conectividad aérea?
—Menor intervención estatal en decisiones comerciales. Los gobiernos que generan condiciones adecuadas y dejan operar al mercado logran mejores resultados.
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