Forma parte de las joyas de la Corona británica desde 1849, tras la anexión de la región del Punyab por parte de Gran Bretaña
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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, dijo este miércoles que, si tenía la oportunidad, le pediría al rey Carlos III, quien se encontraba de visita en la ciudad estadounidense, que devolviera a India el diamante Koh-i-Noor. Este diamante forma parte de las joyas de la Corona británica desde 1849, tras la anexión de la región del Punyab por parte de Gran Bretaña. India sostiene que el diamante fue robado y exigió reiteradamente su devolución.
En 2023, cuando Carlos III ascendió al trono tras la muerte de Isabel II, no se usó como en otras coronaciones la corona de la Reina Madre, en la que está montado el diamante Koh-i-Noor. En ese momento se informó que Reino Unido quería evitar problemas diplomáticos con India. Pakistán, Afganistán e Irán también se declararon dueños del diamante en el pasado. Aunque no es el más perfecto y está lejos de ser el más grande del mundo, su historia lo convirtió en uno de los más famosos y polémicos.

Una piedra misteriosa
Es imposible saber cuándo o dónde se encontró el Koh-i-Noor, aunque hay varias teorías y mitos sobre sus orígenes. Algunas dicen que es Syamantaka, la legendaria gema con poderes mágicos de los cuentos Bhagavata Purana de Krishna, uno de los dioses más populares del panteón hindú. Así lo consignó el británico Theo Metcalfe en la historia oficial del Koh-i-Noor que le ordenaron compilar en Delhi en 1849, señalando que, según la tradición, “este diamante fue encontrado durante la vida de Krishna”.
Lo que se sabe con certeza es que no proviene de una mina, pues los diamantes indios eran encontrados en depósitos aluviales en lechos de ríos secos. Y que, aunque hoy en día se encuentra junto con otras 2800 piedras preciosas entre las joyas de la Corona británica en la Torre de Londres, no siempre estuvo ahí. La preciada gema no solo pasó de generación en generación entre poderosas familias, sino que fue robada, se peleó por ella y atravesó por todo tipo de vicisitudes a lo largo de los siglos.

Montaña de luz
Su esplendor era tan seductor que en 1635 adornaba el trono del gobernante mogol Sha Jahan entre un mar brillante de rubíes, esmeraldas y perlas. Los mogoles retuvieron el poder en India durante un siglo después de creado el trono, pero pronto las vastas riquezas del país se hicieron famosas y el gobernante persa Nader Shah decidió invadir. En 1739, entró en Delhi y robó un tesoro tan grande que se dice que se necesitaron 700 elefantes, 4000 camellos y 12.000 caballos para transportarlo. El trono fue parte de su botín.
Por primera vez, el deslumbrante diamante abandonó India y adquirió su nombre: Koh-i-Noor, que significa “Montaña de luz” en persa. Shah quitó el diamante del trono y lo colocó en un brazalete que llevaba consigo. Durante décadas, el diamante estuvo en el lugar que se convertiría en Afganistán, pasando de gobernante en gobernante en batallas empapadas de sangre. En 1813 estaba de vuelta en India.
También ahí pasó por una miríada de dinastías, invasores y líderes que establecieron sus reinos y feudos en esas tierras. Finalmente, llegó a manos del maharajá sij Ranjit Singh, quien fundó el Imperio sij en el Punjab en 1799. Y luego, llegaron los británicos.

Un regalo
La Compañía Británica de las Indias Orientales, que había conquistado franjas de India, escuchó el rumor sobre un tesoro de valor incalculable llamado Koh-i-Noor y se propuso obtenerlo. Para Lord Dalhousie, el gobernador general de India, el diamante era el símbolo supremo del poder. Quería que Gran Bretaña poseyera la Joya de India, así como el propio país. La oportunidad de Lord Dalhousie finalmente llegó en 1849.
Hay versiones encontradas sobre las circunstancias en las que el diamante fue entregado, entre ellas, que fue un regalo. Pero Anita Anand, periodista de la BBC y coautora de un libro sobre Koh-i-Noor, dijo: “No oí de muchos ‘regalos’ que se entreguen a punto de bayoneta”.
Ranjit Singh había muerto en 1839 y, a pesar de haber firmado tratados de amistad con él, los británicos comenzaron a desplegar tropas alrededor de la frontera, contó Anand.Eso fue considerado como un acto de agresión abierta por los sijs y estalló una guerra de la cual los británicos salieron victoriosos.
Bajo la condición de que ellos tendrían “plena autoridad para dirigir y controlar todos los asuntos en todos los departamentos del Estado”, insistieron en dejar en el trono al maharajá, quien para entonces, tras la muerte de su hermano, era Duleep Sing, el hijo menor de Ranjit.
El encarcelamiento de su madre, la regente, provocó una segunda guerra anglo-sij, que dejó al otrora poderoso imperio completamente debilitado, con un niño rey a la cabeza. Con solo diez años, Duleep Singh entregó su reino y el Koh-i-Noor a los británicos.

El famoso diamante fue “llevado a Inglaterra en atención a la gloria de nuestras armas en India, como uno de los espléndidos trofeos de nuestro valor militar”, según reportó el periódico Delhi Gazette. El príncipe Alberto lo hizo volver a cortar en la década de 1850 para que brillara más y se colocó en un broche para la reina Victoria.
Finalmente, se incorporó a la corona de la Reina Madre Isabel, usándose en la ascensión al trono de Jorge VI en 1937. La gema hizo una aparición pública en 2002 encima del ataúd de la Reina Madre, progenitora de Isabel II. Sin embargo, fue la muerte de Isabel II en 2022 la que hizo que el Koh-i-Noor recobrara relevancia. Fueron muchos los indios que pidieron que fuera devuelto a su país.
Así, en 2023, la corona de la Reina Madre con el preciado diamante no se usó en la coronación de Carlos III y Camila, probablemente para evitar un incidente diplomático.
*Por Deborah Nicholls-Lee
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