La crisis en la familia Bolsonaro sacude a la derecha brasileña antes de las elecciones en Brasil
La disputa entre Michelle Bolsonaro y Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente encarcelado, expone una guerra interna por la conducción política
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BRASILIA.- Una familia, tres liderazgos en disputa y una herencia política en juego. La interna que enfrenta a Michelle Bolsonaro con Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro y actual precandidato presidencial de la derecha, se convirtió en uno de los factores más sensibles de la campaña brasileña a tres meses de las elecciones. Lo que comenzó como diferencias en la estrategia partidaria escaló hasta transformarse en una crisis pública que expone fracturas profundas en el núcleo del bolsonarismo.
Michelle Bolsonaro, de 44 años, desató la controversia al publicar dos videos de casi media hora en los que acusó a su hijastro de haberla “humillado” y de promover un “ataque coordinado” en su contra dentro del Partido Liberal (PL). En los mensajes, difundidos ante sus más de ocho millones de seguidores, la ex primera dama describió una ruptura personal y política que terminó por hacer pública una guerra fría que llevaba años gestándose dentro de la familia.
La tensión estalló en un momento clave: el expresidente Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión domiciliaria por su intento de desconocer el resultado electoral de 2022, lo que lo mantiene fuera del escenario político activo. En ese vacío de liderazgo, Flavio fue ungido como precandidato presidencial a fines de 2025, con el aval de su padre, desplazando las aspiraciones que algunos atribuían a Michelle.
Pero la competencia por el control del espacio político familiar no se limita a la disputa electoral. Michelle ha consolidado una fuerte base de influencia en el electorado evangélico y femenino, dos segmentos considerados decisivos para cualquier aspiración presidencial de la derecha brasileña. Su rol en la expansión del Partido Liberal entre iglesias y organizaciones conservadoras la convirtió, según analistas, en una figura con peso propio dentro del movimiento.
“Michelle Bolsonaro ya no es solo la ex primera dama ni la esposa del expresidente. Es una figura de conexión orgánica con el campo evangélico”, señaló la politóloga Ana Carolina Evangelista, del Instituto de Estudios de Religión. Para la especialista, su influencia combina una “doble expansión”: hacia el voto religioso y hacia el electorado femenino.
La ruptura con Flavio se profundizó tras un episodio en el que ella cuestionó públicamente una alianza del PL con dirigentes locales críticos de Jair Bolsonaro. Poco después, recibió una llamada del senador que, según su versión, derivó en una fuerte discusión. “Fue muy grosero. Me faltó el respeto y me trató muy mal”, relató Michelle en sus videos. “Ante esa humillación entendí que no quería mi apoyo”, concluyó.
Flavio respondió con un mensaje conciliador en redes sociales. “Respeto muchísimo a Michelle y estoy seguro de que vamos a superar este momento difícil”, afirmó. Sin embargo, la reconciliación no se concretó: la ex primera dama rechazó participar de reuniones partidarias y renunció a la conducción del ala femenina del PL, profundizando la crisis interna.
El conflicto no es solo familiar, sino también electoral. Diversas encuestas muestran que la derecha enfrenta dificultades para consolidar el voto femenino, un electorado donde Lula mantiene una ventaja de dos dígitos. Según un sondeo de BTG Pactual/Nexus, el presidente obtendría 55% de apoyo entre mujeres frente al 37% de Flavio en una eventual segunda vuelta.
“En elecciones muy reñidas, cualquier variable puede ser decisiva”, advirtió el politólogo Rafael Favetti. En ese contexto, la salida de Michelle de la estructura partidaria es vista como un golpe para la estrategia de expansión del bolsonarismo en sectores conservadores.
La disputa también se cruza con las tensiones internas del propio espacio político. Flavio enfrenta cuestionamientos por su rol en negociaciones financieras vinculadas a un banquero acusado de fraude, lo que debilitó su imagen en plena campaña. A ello se suma la presión de aliados que piden recomponer la unidad para evitar un daño mayor frente a Lula.
Desde el entorno del PL, el presidente del partido, Valdemar Costa Neto, intentó bajar la tensión con un mensaje conciliador. “Quien tiene una familia grande sabe que al final todo se arregla. En campaña todos se abrazan porque hay un objetivo mayor”, afirmó.
Sin embargo, el conflicto ya dejó efectos políticos visibles. Analistas como Evangelista sostienen que el pronunciamiento de Michelle puede tener un cálculo de largo plazo. “Está plantando semillas para una eventual candidatura en 2030”, evaluó, al tiempo que advirtió que su distancia actual con Flavio le permite despegarse de una campaña en problemas.
En paralelo, Flavio intenta recomponer su posicionamiento con gestos hacia el electorado femenino, incluso evaluando una fórmula con una dirigente mujer como eventual compañera de candidatura. Pero la fractura con Michelle, sumada a la caída en las encuestas, agrega incertidumbre a una campaña que ya enfrenta múltiples desafíos.
Agencias AFP y Reuters, y diario The Washington Post
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