Procesaron a Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez, por malversación, tráfico de influencias y corrupción en España
La denuncia se centra en que la mujer presuntamente utilizó su posición para influenciar acuerdos de negocios
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MADRID.- La justicia española procesó hoy a Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez, al considerarla responsable de los delitos de tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida. El juez Juan Carlos Peinado, aseguró que la primera dama utilizó su cercanía con el presidente español para provecho personal con características “más propias de regímenes absolutistas como el del rey Fernando VII”.
La decisión deja a Gómez a las puertas del juicio oral, un proceso que será la próxima pelea de su defensa en los tribunales. El magistrado ya adelantó a sus superiores que pretende que la mujer de Sánchez sea juzgada ante un jurado popular, una medida que la Audiencia de Madrid tendrá que valorar en las próximas semanas.

La resolución, que será apelada en los próximos días, despertó furia e indignación en La Moncloa. Cerca de Sánchez están convencidos de que Gómez será sobreseída en el juicio porque -aseguran- no cometió ningún delito. Desde el Partido Socialista (PSOE) señalan con el dedo al juez Peinado porque -dicen- tiene una motivación política para perjudicar al gobierno.
Félix Bolaño, ministro de Justicia, dijo que Peinado “ha avergonzado a muchos ciudadanos de nuestro país, y a muchos jueces y magistrados” y considera que la decisión de procesar a Gómez hace un ”daño a la justicia que será irreparable”. Sánchez, que comenzó hoy una gira por China, todavía no se ha pronunciado públicamente sobre la decisión judicial.
Bolaños asegura que la investigación de Peinado sobre begoña Gómez 'ha avergonzado a muchos ciudadadanos' https://t.co/eiG87A00SC pic.twitter.com/9cTOSxZhHI
— EL MUNDO (@elmundoes) April 13, 2026
Aunque será juzgada por cuatro delitos, el tráfico de influencia es la principal acusación contra Gómez. El magistrado sostuvo que desde que Sánchez tomó posesión como presidente, el gobierno español tomó decisiones en favor de su esposa y su entorno. “No encontrará en la jurisprudencia un supuesto de similares características, pues las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas…quizás hubiera que remontarse al reinado de Fernando VII", escribió el juez.
Peinado repasó el desembarco de Gómez como directora de la cátedra “Transformación Social Competitiva” en la Universidad Complutense de Madrid, donde se gestaron buena parte de los contactos que quedaron bajo la lupa. Desde esta cátedra pública, la primera dama dirigía un máster pero también desarrollaba proyectos con empresas y organizaba distintas jornadas o foros en los que mantenía relación con decenas de compañías.
Esta actividad justamente quedó bajo la lupa de la justicia española. Durante el juicio se deberá determinar si las relaciones con las empresas quedaron circunscritas sólo al ámbito académico o si fueron más allá hasta generar ventajas indebidas para ambas partes.
El ejemplo más concreto es el que involucra al empresario Juan Carlos Barrabés, que apoyó la cátedra y que dio clases allí. Luego, el empresario fue beneficiado con contratos públicos desde el gobierno español. “Por ello, indiciariamente existe un intercambio entre la ayuda al proyecto de la investigada y el apoyo institucional-académico a intereses empresariales del grupo Barrabés”, indicó Peinado. El empresario fue otro de los procesados en el expediente en el apartado de tráfico de influencias.
Sobre la corrupción en los negocios, Peinado acusó a Gómez de aprovechar su posición de poder para establecer contactos con empresas a fin del supuesto desarrollo de una plataforma virtual para su cátedra. Esas empresas habrían sido luego beneficiadas con cartas de recomendación de la primera dama y con quiénes habrían mantenido reuniones en ámbitos institucionales como La Moncloa.
El magistrado aseguró, además, que la esposa de Sánchez hizo una apropiación indebida del software desarrollado por estas empresas porque no lo registró a nombre de la universidad, sino que lo integró en una página web de su titularidad. Y, por último, Peinado acusó a Gómez de malversación porque aceptó la designación de una asistente personal del Estado para realizar tareas que no estaban vinculadas a su rol como primera dama, sino a su carrera privada.
Mientras la justicia avanza contra Gómez, España espera por la reacción de Sánchez. Hace exactamente dos años, el presidente socialista se había tomado unos días de “reflexión” luego de enterarse de que el juez Peinado había abierto la investigación contra su esposa. Desde el PSOE temían que, incluso, que pudiera renunciar a su cargo. Pero Sánchez regresó recargado de su receso y acusó al magistrado de montar “una estrategia de acoso y derribo” a pedido de la oposición.
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