Trump fulminó la propuesta iraní, prometió una “victoria total” y advirtió que la tregua está al borde del colapso
El presidente estadounidense calificó de “estúpida” la contraoferta iraní, dijo que el alto el fuego tiene “1% de posibilidades de sobrevivir” y aumentó la presión sobre el régimen mientras sube el precio del petróleo
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WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este lunes su postura frente a Irán y prometió una “victoria total” en el conflicto que ya lleva diez semanas, después de rechazar de manera fulminante la última propuesta de paz presentada por Teherán.
El mandatario calificó de “propuesta estúpida” la respuesta iraní a la oferta estadounidense y redobló la presión sobre el régimen, en momentos en que persiste la crisis en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
El presidente estadounidense advirtió además que el alto el fuego con Irán está “con soporte vital masivo”. “Es increíblemente débil”, afirmó ante periodistas en el Salón Oval, al comparar la tregua con “un paciente que tiene apenas un 1% de posibilidades de sobrevivir” tras leer “ese pedazo de basura”, en referencia a la propuesta iraní
BREAKING: Donald Trump says the ceasefire between the U.S. and Iran is on 'massive life support'.
— Sky News (@SkyNews) May 11, 2026
Earlier, the U.S. President called Tehran's proposal to end the war between the two countries 'stupid'.https://t.co/ZrIVJhMjJs
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El rápido rechazo de Trump alimentó el temor a una prolongación de la guerra y a una nueva escalada regional que siga afectando el tránsito marítimo y el suministro mundial de petróleo. Los precios del crudo subieron nuevamente el lunes, mientras el estrecho continúa prácticamente cerrado.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní dijo que Teherán está listo para dar “una lección ante cualquier agresión”.
La contraoferta iraní, difundida el domingo, estaba centrada en el fin de la guerra en todos los frentes regionales —incluido Líbano, donde Israel combate contra Hezbollah, aliado de Teherán— y reclamaba además compensaciones por daños de guerra, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, el descongelamiento de activos iraníes en el extranjero y garantías de que no habrá nuevos ataques.
Irán también insistió en el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y exigió el levantamiento de las sanciones y de las restricciones a sus exportaciones petroleras.
Horas después, Trump respondió en su red Truth Social. “No me gusta. TOTALMENTE INACEPTABLE”, escribió el presidente, sin detallar cuáles eran los puntos objetados.

Washington había planteado originalmente una tregua previa para luego abrir negociaciones sobre cuestiones más delicadas, especialmente el programa nuclear iraní.
Pero Teherán defendió este lunes su posición y acusó a Estados Unidos de mantener exigencias “unilaterales e irrazonables”.
“Nuestra exigencia es legítima: pedimos el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo y de la piratería estadounidense, así como la liberación de activos iraníes injustamente congelados”, afirmó el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei. “El paso seguro por el estrecho de Ormuz y el establecimiento de la seguridad en la región y en Líbano también forman parte de una oferta generosa y responsable”, agregó.
Ormuz, el gran foco de tensión
Antes del inicio de la guerra, el 28 de febrero, el estrecho de Ormuz transportaba cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado consumidos en el mundo. Desde entonces, la vía marítima se convirtió en uno de los principales focos de tensión global.
Las restricciones al tránsito marítimo y el clima de inseguridad obligaron a reducir exportaciones petroleras y agravaron la caída de la producción de la OPEP, que en abril alcanzó su nivel más bajo en más de dos décadas, según una encuesta de Reuters publicada el lunes.
Aunque el tráfico marítimo sigue siendo muy inferior al de antes de la guerra, algunos buques comenzaron a atravesar nuevamente el estrecho bajo estrictas medidas de seguridad. Datos de las firmas Kpler y LSEG mostraron que tres petroleros cargados con crudo cruzaron la semana pasada con los sistemas de rastreo apagados para evitar posibles ataques iraníes.
También un segundo buque cisterna de gas natural licuado de Qatar intentaba atravesar el corredor marítimo, días después de que el primer cargamento de ese tipo lo lograra gracias a un acuerdo entre Irán y Pakistán.
Sin embargo, los episodios de violencia continúan poniendo a prueba el frágil alto el fuego alcanzado a principios de abril. El domingo, Emiratos Árabes Unidos informó haber interceptado dos drones procedentes de Irán, mientras que Qatar denunció un ataque contra un buque de carga en sus aguas. Kuwait también aseguró que neutralizó drones hostiles que ingresaron en su espacio aéreo.
En paralelo, continúan los enfrentamientos en el sur de Líbano entre Israel y Hezbollah, pese al cese de hostilidades anunciado el mes pasado.
Presión política y viaje a China
El conflicto también empieza a generar costos políticos internos para Trump. Las encuestas muestran que la guerra es impopular entre los votantes estadounidenses, preocupados por la suba del precio de la gasolina a menos de seis meses de unas elecciones clave para determinar si el Partido Republicano conservará el control del Congreso.
Washington además enfrenta dificultades para conseguir apoyo internacional. Los aliados de la OTAN se niegan por ahora a enviar buques militares para reabrir plenamente Ormuz sin un acuerdo de paz integral y sin un mandato internacional.
En ese contexto, la diplomacia turca intenta mantener abiertas las conversaciones. El canciller de Turquía, Hakan Fidan, viajará el martes a Qatar para discutir la situación regional y la seguridad marítima junto a representantes de Estados Unidos, Irán y Pakistán.
Mientras tanto, Trump partirá el miércoles hacia Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, en una cumbre donde el conflicto con Irán será uno de los temas centrales.
Washington busca que China use su influencia sobre Teherán para empujar un acuerdo, aunque Irán sugirió este lunes que Pekín podría adoptar una posición opuesta.
“Nuestros amigos chinos saben muy bien cómo aprovechar estas oportunidades para advertir sobre las consecuencias de las acciones ilegales e intimidatorias de Estados Unidos para la paz regional”, dijo Baghaei.
Pese a las gestiones diplomáticas, las señales desde Washington y Teherán muestran que las posiciones siguen muy alejadas. “Están derrotados, pero eso no significa que estén acabados”, afirmó Trump el domingo al referirse a Irán.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la guerra todavía no terminó porque aún queda “trabajo por hacer” para desmantelar el programa nuclear iraní y neutralizar sus capacidades misilísticas y sus aliados regionales.
Agencias AFP, AP y Reuters
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