La modelo paseó por la noche porteña con un "amigo"
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Fue el viernes 5, cerca de las 22, cuando llegaron al restaurante Basa, en Retiro. Fueron muy pocos los que identificaron a Andrea Bursten (43) que vestía décontracté: chaqueta de cuero, musculosa y jeans.
Alrededor de la una y media de la mañana, salieron del lugar y, tras ser sorprendidos por los flashes, partieron a bordo de la camioneta de ella. Consultada por ¡Hola! Argentina, Andrea evitó dar el nombre de su acompañante, a quien definió como “amigo”. Desde la muerte de su marido Federico Ribero, en junio de 2013, no volvió a mostrarse junto a otro hombre. Y según ella reconoció en entrevistas anteriores, está “enfocada” en su rol de mamá de Francesca (14) y Stéfano (11). Lo bueno es que, aun así, se permite sonreír.
LA NACION
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