Primera, ejecutiva y turista: cómo, cuándo y por qué se crearon las distintas clases en los vuelos comerciales
Surgida en 1914, la aviación comercial fue evolucionando con el correr de los años y una muestra de ello fue la segmentación en las naves para ofrecer servicios diferenciales según lo que pague cada pasajero
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Hoy en día los vuelos comerciales cuentan con distintas clases para sus pasajeros. Se sabe: un ticket más costoso depara un viaje con estándares de alto confort, mientras que uno más barato implica un viaje con menos comodidades.
Pero algo que actualmente parece común, la división de la cabina de los aviones en distintas clases, no siempre existió tal como la conocemos hoy. Y, aunque suene paradójico, la clase que surgió antes que ninguna otra fue la Primera. Después vinieron las más económicas.
Antes que nada hay que decir que cuando se habla de vuelos comerciales la historia es bastante corta. Tiene poco más de un siglo de existencia. En términos historiográficos, apenas un suspiro.

El primer vuelo comercial
El primer vuelo comercial se produjo el 1 de enero de 1914. En dicha ocasión, el piloto Tony Jannus llevó su hidroavión biplano desde la ciudad de St. Petesburg a Tampa, en el estado estadounidense de Florida. Además del aviador, en la nave viajaba otra persona, el exalcalde de St. Petesburg, Abram S. Pheil.
El hombre había adquirido el pasaje por 400 dólares en una subasta pública y así, en un viaje que duró unos 23 minutos, se convirtió en el primer pasajero de la historia de la aeronáutica.

En ese vuelo iniciático, el señor Pheil viajó en una cabina abierta, con escaso confort. Pero con los años, los aviones se harían más cómodos y podrían transportar mucho más que un pasajero solitario. Más adelante, nacerían las distintas clases. Pero esto no fue inmediato, requirió de todo un proceso.

Todos en primera
En los primeros años, a mediados de los años 20 y comienzos de los 30, volar era un lujo que solo podían pagar las elites. Por ello, había una sola clase, la de los privilegiados que podían costearlo. No había muchos pasajeros, los espacios eran amplios y los servicios, de excelencia. En conclusión, todos los que volaban lo hacían en primera.


Se cita a Imperial Airways -compañía británica previa a British Airways- como la pionera en ofrecer vuelos con servicio de excelencia. Sobre todo en confort y gastronomía. Fue en 1927 cuando se introdujo en la compañía el avión Armstrong Whitworth Argosy para realizar el recorrido Londres-París.
El nombre del servicio entonces fue “Silver Wing”. Fueron los primeros vuelos que contaron con azafatas y con comidas a bordo servidas en pasos y en vajillas de plata.


Otro avance en este rumbo lo dio la empresa aérea Pan American Airways cuando comenzó a operar, en 1939, el Boeing 314. Bautizado como Clipper, este hidroavión diseñado para realizar vuelos transoceánicos ofrecía a los pasajeros compartimentos para dormir, salón comedor y menús elaborados por cocineros de hoteles de lujo. Todo era confort y distinción en las alturas para quien pudiera pagarlo.
Nace la clase turista
La diferenciación de clases llegaría luego de la Segunda Guerra Mundial. Tras el conflicto, la cantidad de naves que pasaron a servir en flotas comerciales se multiplicó, como también el número de asientos. Las aerolíneas enfrentaron el dilema de cómo hacer para llenar estos aviones de gente.


Fue a fines de los años 40 que, otra vez, la compañía Panam encontró una solución para ese problema. En 1948 creó la clase turista, un servicio más económico que en principio se estrenó en los vuelos entre Estados Unidos y Puerto Rico.
El avión era el mismo, mas no así el viaje. La sección delantera de la aeronave fue destinada a la primera clase, con suntuosas prestaciones, mientras que más atrás se ofrecían menos comodidades -casi incomodidades- a los que accedían a los vuelos con tarifas más reducidas. Menú selecto hacia la proa. Pollo o pasta en las bandejas de los apretados asientos de la parte posterior del avión.


En términos sociológicos, la división de clases ya no se restringía solo a la tierra firme. Alcanzaba también las alturas. La lógica de las aerolíneas era ventajosa en términos económicos y prácticos. Se trataba de segmentar para incluir. Volar dejaba de ser un transporte tan solo para millonarios.
Una clase para los hombres de negocios
El modelo de las dos clases se consolidó en las décadas del 50 y el 60, con la llegada de los jets. En el Boeing 707, con capacidad de pasajeros multiplicada, la clase turista, o económica, se volvió la más frecuentada. Y las diferencias con la primera clase fueron más marcadas.
A fines de los setenta, el esquema de las clases tendría un nuevo escalafón. El mercado aéreo se había desregularizado y el crecimiento del universo de empresas y corporaciones integradas globalmente dio como resultado otro tipo de pasajero: el que viajaba por negocios.


Este cliente no estaba dispuesto a pagar un servicio de lujo, pero tampoco quería hacer un vuelo con escasas comodidades. La nueva clase, en el medio entre la turista y la primera, se llamó, precisamente, Business Class o clase ejecutiva.
Se ofrecían aquí asientos más amplios y mejor comida que en turista. Servicios diferenciales, pero a un costo intermedio, que no llegaba a ser el de la primera.

Alguna literatura de la historia de los vuelos comerciales adjudica esta nueva segmentación a British Airways, en 1978, con la inauguración de su Club Class. Otras fuentes aseveran que la compañía iniciadora de este servicio fue la australiana Qantas, en el año 1979.
Otras divisiones
Con el tiempo, estas tres formas de volar se subdividieron. En los años 90, Virgin Atlantic creó la Premium Economy, que era un poco más costosa que la económica, pero sin llegar a ser business.
Poco más tarde, cuando en la ejecutiva se instalaron asientos totalmente reclinables y en la clase económica se colocaron pantallas individuales, la primera clase pasó a ser un nicho cada vez más exclusivo y, sobre todo, sofisticado.
Con la llegada del siglo XXI, la segmentación se fue ampliando, tanto hacia los sectores más onerosos como hacia los más básicos. Así, la primera ofrecía suites privadas con puertas corredizas y todo tipo de comodidad personalizada.

Despegar y seguir volando
En las clases económicas, en tanto, se promovían tarifas “basic economy”, que fueron inauguradas para competir con las aerolíneas low cost. Se paga menos, pero se vuela sin equipaje, sin elegir asiento y con condiciones más estrictas.
Por otro lado, categorías como Premium Economy o Economy Plus ofrecen pequeñas mejoras para esta clase, como por ejemplo un poco más de espacio entre asientos.

Así, a través de los años y luego de aquel primer vuelo solitario, las aerolíneas han buscado la manera de ofrecer en sus aviones un lugar para todos los gustos, costos y necesidades.
Está claro que para las compañías aéreas, segmentar fue la manera más práctica de no quedar estancadas, de despegar económicamente y seguir volando.
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