
Diego Santilli pone colorado a Javier Milei
Las falencias libertarias obligan al Gobierno a confiar la reelección del presidente a alguien ajeno a sus filas

Diego Santilli refleja la debilidad estructural de La Libertad Avanza. Las incompetencias del partido político que fundaron obligaron a Karina Milei, Sebastián Pareja y Martín y Eduardo Menem a delegar la estrategia para que Javier Milei sea reelecto en un dirigente ajeno a sus filas. Este déficit crónico le facilitó a Santilli pasar del Ministerio del Interior a la Jefatura de Gabinete. Un salto que podría convertirse en el antecedente inmediato de su candidatura a vicepresidente. Sin descartar por eso que pueda ser candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires o a jefe de gobierno en la ciudad. A un bromista le pareció oportuna la gracia de señalar que Santilli hace poner colorado a Milei. Nadie se atreve a estimar si ese sonrojamiento denota alegría, tensión o malestar. Aunque la versión de que Karina exploró -sin éxito- la posibilidad de que las decisiones del nuevo jefe de Gabinete precisen antes de su visto bueno administrativo, tal vez disipe el misterio sobre ese estado emocional.
El rumor basta para confirmar, al menos, la desconfianza que inspira depositar esa responsabilidad en un aventajado profesional de la política. Compartir fórmula con Milei debería ser la consecuencia lógica del éxito en la negociación ya abierta con las provincias. Un desdoblamiento electoral que afiance el poder de los gobernadores a cambio de adherir a la candidatura del presidente con sus listas de diputados nacionales. Si ese fuese el procedimiento en la provincia de Buenos Aires, perjudicaría la candidatura a gobernador de Santilli. No podría hacer campaña como jefe de Gabinete. Pero su situación podría mejorar si Axel Kicillof las unifica. Esa es la amenaza que blande si Cristina y La Cámpora insisten en bloquear su proyecto presidencial. El entorno de Santilli aseguró que ese tema no fue tratado todavía por el canal abierto con el gobierno bonaerense a través de un intendente del conurbano.
La mención de competir solo con la boleta única de papel (BUP) espanta al peronismo. Particularmente al de La Matanza, el distrito electoral más importante y el principal aliado de Kicillof en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Verónica Magario confesó ante íntimos que equivale a garantizar la derrota del peronismo. La vicegobernadora aspira a ser otra vez intendenta en ese municipio. Sería una ingratitud de Kicillof. La Matanza financia su gobierno con la compra de bonos y letras en los que invierte el medio billón de pesos que tiene depositado en el Bapro. No sería el primer desaire que Fernando Espinoza le imputa a Kicillof. El lobby desplegado por el intendente no impidió que la firma Boldt le gane a Daniel Mautone la licitación para explotar hasta 2046 los casinos de Mar del Plata, Miramar y Tandil.
Espinoza y Mautone le reprochan a Kicillof haber cedido a la presión ejercida por Martín Insaurralde a favor de Boldt. Fabulaciones afiebradas. Igual que el perjuicio para el Estado con este contrato que Mautone parece haber descubierto en los últimos días. Porque si todo esto fuese cierto, marcaría un quiebre en la relación de Insaurralde con Daniel Angelici, socio de Mautone y líder del sector de la industria del juego al que siempre se lo vinculó. Hay quienes aseguran que este conflicto recrea otro histórico entre caciques peronistas de La Matanza y Lomas de Zamora por colocar un vicegobernador ligado a su distrito. Son los que piensan que el apodado “el Chacal” es fiel a su instinto. Acorralar con encanto ofidio a su presa hasta devorarla. Es el lugar que imaginan para Kicillof, cuya indefensión se acrecienta a medida que se acerca el fin de su mandato.
La invención de una comisión de ludopatía en la Cámara de Diputados bonaerense es en esta interpretación una reacción de Angelici, Sergio Massa y Máximo Kirchner a la traición de Insaurralde. Su antiguo socio para representar en la política los intereses del juego. Micaela Olivetto ocupa la presidencia en nombre de Máximo con Fernando Rovello, fiel escudero de Angelici como vice. La comisión promete hacer ruido con los juegos de azar oficiales. A menos que sean resarcidos quienes se autoperciben perdidosos.

Massa se anima a desafiar a Kicillof en una PASO presidencial con la certeza de esa crisis. El aval de Cristina que presume sería tácito. La expresidenta se opone a que Kicillof sea quien represente a Unión por la Patria. Esta suma de factores conformaría un frente adverso al deseo de tener un vicegobernador propio por el que trabaja incansablemente Insaurralde. Al punto de aceptar que dos discípulos de Daniela Vilar, Sol Tischik y Matías Gasparini, sean jefe de Gabinete y secretario de Gobierno en Lomas de Zamora.
Vilar es la esposa del intendente Federico Otermín y ministra de Medio Ambiente de Kicillof por La Cámpora, de la que es máxima referente en la Tercera Sección. Vilar es a quien eligió Insaurralde para candidata a vicegobernadora. La suma de responsabilidades y expectativas obliga a este matrimonio a guardar silencio sobre temas urticantes, como las 17 medidas de excepción al Código Urbano votadas por el Concejo Deliberante a propuesta del Ejecutivo desde que Otermín es el intendente.

Tres de esas excepciones le permitirán a la constructora Barón edificar tres rascacielos de 24 pisos en el microcentro de Lomas de Zamora. Barone es propiedad de Marcelo González. Hijo de Sergio González. Más conocido como “Gonzalito”, mítico sobrenombre que adquirió como presidente del Concejo Deliberante. Durante su mandato fundó una constructora de dúplex al amparo de medidas de excepción.
González quedó involucrado en un escándalo de fotocopias millonarias en el Concejo Deliberante con Fernando “el Chino” Navarro, el expiquetero asociado en la explotación de litio y petróleo a José Luis Manzano, connotado empresario afín a Milei. Barón comenzó a construir edificios cuando Jorge Rossi fue intendente. Pero se expandió en esa actividad con el primer mandato de Insaurralde.
A González suele definírselo como un captador de inversiones para sus proyectos inmobiliarios. Esos fondos provendrían de la feria La Salada y aportes de la política custodiados por el escribano Nicolás Mateo. Nada de esto parece preocupar tanto a Kicillof como enfocarse a las cualidades que tardíamente aprecia en Insaurralde, a quien resistió como jefe de Gabinete. Nadie podrá acusarlo de arbitrario. También vela por Massa. Su presunto rival en las PASO. Es lo que se desprende de un rumor seguramente malicioso. La orden impartida a sus aliados del MDF para que apelen a sus contactos judiciales y preserven a Insaurralde y Massa de eventuales consecuencias de la causa por Julio “Chocolate” Rigau con juicio oral y público previsto antes de fin de año. Si no se pospone, Álvaro Agrás deberá declarar como titular de una de las 45 tarjetas de débito de la Legislatura en poder de Rigau.
Álvaro es el hermano de Juan Agras. Titular de Mega Latina. Igual que su pareja, Loreley Dixon, de Multicambio. Dos de las 17 casas de cambio investigadas por comprar mil millones de dólares en 90 días del Banco Central al valor oficial en pleno cepo. Además de ser socio en 10 firmas de Valeria, la auditora del Central que firmó los balances de esas 17 agencias, está conectado con los hermanos Juan y Carlos Melzi. Los socios de Rubén Eslaiman en Karuma Group. Otra agencia de cambio.
Los Melzi y Eslaiman pertenecen al Frente Renovador, de Massa, sospechado con Insaurralde de controlar los fondos de la Legislatura que financian a todo el sistema político.



