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La migraña es un tipo de cefalea primaria. Esto quiere decir que el dolor de cabeza es todo el problema: la causa y el síntoma en sí mismo. Por el contrario, las cefaleas o dolores de cabeza secundarios son –como su nombre lo indica– el síntoma de otra cosa. Por ejemplo: te duele la cabeza por una gastritis, por un resfrío o por un golpe.
La migraña se caracteriza por un dolor de tipo pulsátil, como un latido, por lo general de un solo lado (es indistinto y un día puede ser el izquierdo y otro el derecho), aunque también puede afectar toda la cabeza. También suele ser opresivo y habitualmente se asocia a molestias respecto a la luz, los sonidos y los olores; de hecho, por eso puede generar náuseas o vómitos.
También es frecuente que quien padece migraña trate de quedarse en una misma posición y lugar porque cualquier movimiento –desde atarse los cordones hasta subir una escalera– hace que la situación empeore. Un dato: es la causa más común de discapacidad en el mundo en personas menores de 50 años.
Cualquier persona puede tener dolor de cabeza, pero no cualquiera puede o tiene migrañas; para eso existe una predisposición genética. De hecho, los médicos dicen que “para tener migrañas se nace”. Esto implica, además, que haya “familias enteras de migrañosos” y que haya niños con migrañas (a igual proporción de hombres-mujeres).
Aunque la primera crisis puede aparecer en cualquier momento, lo más frecuente es que se produzca entre la segunda y la tercera década de la vida; y desde la pubertad, los varones suelen padecer más migrañas que las mujeres.
Hay una serie de eventos que pueden aumentar las chances de que suframos un ataque de migraña. Los cambios hormonales en las mujeres (períodos menstruales, el embarazo y la menopausia), las bebidas alcohólicas o con demasiada cafeína, el estrés, los estímulos sensoriales (desde la exposición a la luz solar hasta los olores fuertes o el humo de segunda mano), los cambios en el sueño, el esfuerzo físico, los cambios climáticos, ciertos medicamentos como los anticonceptivos orales y algunos alimentos (por ejemplo, quesos maduros o alimentos salados y procesados), así como también ciertos aditivos, pueden ser algunos de los factores que les abran paso a las distintas etapas de la migraña.

En caso de que tengas aura, ese sería el momento indicado para ir a una guardia. Otra opción es que vayas anotando y registrando tus dolores de cabeza y cómo son, qué tan seguidos, y con esa información programes una consulta con un neurólogo.
También es importante consultar si tenés antecedentes familiares de migraña o dolores de cabeza frecuentes, y más si el “patrón” de estos cambia de acuerdo a diferentes parámetros, como el estrés o las situaciones emocionales (embarazo, casamiento, mudanza, etc.).
Finalmente, tenés que ir a una guardia si experimentás un dolor de cabeza intenso y abrupto, dolor de cabeza con fiebre, convulsiones, confusión mental o rigidez en el cuello, si te golpeaste la cabeza o si tenés un dolor de cabeza que empeora con algunas cuestiones “simples” como toser.
Lo primero que tenés que saber es que no hay ningún estudio que pueda confirmar que estás sufriendo migrañas (es decir, dolor de cabeza o cefalea de tipo primario). Por ende, cualquier estudio de neuroimágenes que te pida un médico, ya sea una resonancia magnética o una tomografía, no se realiza para diagnosticar la migraña en sí sino para descartar otras cosas, como puede ser la presencia de un tumor.
Por otro lado, hay herramientas que pueden servir mucho para el abordaje crónico de las migrañas, por ejemplo, la acupuntura, la ingesta de vitaminas y minerales y la terapia conductual, que actúa enseñándote cómo los comportamientos y los pensamientos afectan la forma en que percibimos el dolor.
En cuanto a la acupuntura (consiste en la inserción de agujas chiquitas en diferentes puntos del cuerpo), los ensayos clínicos demostraron que alivia el dolor de cabeza. Por su parte, respecto de las hierbas, vitaminas y minerales, existe alguna evidencia de que la matricaria y la petasita podrían prevenir las migrañas o reducir su gravedad, aunque los resultados de los estudios son desiguales.
Por último, la biorretroalimentación parece ser eficaz. Esta técnica de relajación utiliza equipos especiales para enseñarte cómo monitorear y controlar ciertas respuestas físicas –por ejemplo, la tensión muscular– que se relacionan con el estrés.
Por Sebastián Díaz Varela. Médico especialista en Medicina Ayurvédica.
Los dolores de cabeza son uno de los desafíos de la salud, porque, en algún momento de la vida, la mayoría de las personas sufrirá de uno. El tema es que mientras que muchas recurren a aspirina o un ibuprofeno y obtienen una mejoría temporal, no llegan a su causa profunda. Por eso, reaparecen.
El Ayurveda, la medicina tradicional de la India, brinda un acercamiento holístico y natural para la salud y el buen vivir. En este caso, se utilizan hierbas que ofrecen un alivio natural, mientas nos esforzamos en corregir los desequilibrios internos.
Entendemos que nuestro estilo de vida inadecuado es la causa primaria de los dolores de cabeza, y en el caso de las migrañas, conocidas por causar gran angustia, el Ayurveda postula que la vasodilatación de la cefalea migrañosa intenta reparar un estrés, una memoria traumática, en el sistema nervioso central.
En definitiva, lo común a todos los dolores de cabeza es que algo está desequilibrado en el paciente o en su estilo de vida. Por eso, la meta del Ayurveda es restaurar el balance y optimizar las funciones fisiológicas.
Para lograrlo, se emplea una dieta adecuada, hierbas, ejercicios y herramientas para la reducción del estrés. Esto incluye ejercicios de yoga, pranayama, meditación y la creación de una vida equilibrada.
Una vida armoniosa apoya a nuestro cuerpo para que funcione óptimamente, sin que esto implique ser perezoso o no ser productivo. Al contrario: una persona viviendo armoniosamente puede ser más productiva ya que su cuerpo y su mente no se enferman; y tienen claridad y concentración profunda.
Por eso, te proponemos que, con algunas prácticas simples, puedas sumar armonía y balance a tu vida:
Respecto a los tratamientos, aunque hay medicamentos de vía oral que se utilizan (ya sea analgésicos para mitigar el dolor o medicamentos de tipo preventivos que apuntan a que no llegues a la crisis), lo más útil para quien sufre migrañas suelen ser las “medidas higiénicas”. ¿De qué se trata? Simplemente de organizar rutinas.
Esto implica:
Si al leer esta nota empezás a pensar en visitar a un neurólogo, preparate algunas cosas. Para empezar, si ya contás con neuroimágenes (resonancia magnética o tomografía), llevalas a la consulta.
Además, tratá de anotar o tener en mente:
Realizado por la Dra. Lucía Zavala (@drazavalalucia) y Florencia Fasanella (@florecerfitomedicina), farmacéutica integrativa, especializada en plantas medicinales, este workshop navega por las causas de la migraña, sus distintas etapas y brinda consejos sobre cambios en el estilo de vida para evitar los gatillos. Además, brindarán herramientas integrales enfocadas en la Fitomedicina para beneficiar y acompañar esta enfermedad.
¿Cuándo? el 31 de julio, a las 16.
¿Cómo? Dura 2 horas y tiene una metodología virtual.
¿Cuánto? El taller tiene un valor de $2500.
Info e inscripciones: Zavalalu@gmail.com.
Expertos consultados: Dra. María Lourdes Figuerola. Jefa de Neurología del Hospital de Clínicas e integrante de la sección Cefaleas del Hospital Alemán. Dr. Claudio Waisburg. Médico neurólogo, director médico del Instituto SOMA.




