Insaurralde no salva a Adorni, lo potencia
Los videos de Cirio, a pesar de su notable éxito de taquilla, no desalojaron de la agenda pública los escándalos que siguen rodeando al jefe de Gabinete
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El Mundial no cura ni hace olvidar la realidad y, menos, los problemas que afectan a muchos argentinos. Solo opera como un analgésico, que alivia, distrae y atenúa el impacto. La corrupción y los escándalos de la dirigencia política y los funcionarios políticos parecen operar bajo esa lógica.
La obscenidad de las imágenes y la elocuencia de varios casos vinculados con al enriquecimiento o la falta de transparencia de dirigentes y funcionarios que dominaron la agenda pública en los últimos días, así como la repercusión y la permanencia que tienen en la agenda pública, estarían demostrándolo.
Esos hechos ocupan lugares predominantes y aparecen en casi todas las conversaciones virtuales y presenciales, aún en espacios despolitizados, según registran los expertos en opinión pública y analistas de redes sociales. También, provocan reacciones y hechos de naturaleza política que construyen sentido y refuerzan opiniones o prejuicios, aun cuando el fútbol concentra buena parte de la atención de los argentinos por estos días.
“La corrupción ocupa en las encuestas el segundo lugar como principal problema del país”, explica Lara Goyburu, directora de la consultora Management&Fit, con quien coinciden al menos tres colegas suyos.

Por eso, no extraña que las extraordinarias filmaciones del (des)vestidor y guardadólares de Jesica Cirio y, se supone, de su expareja, el máximo barón peronista del conurbano bonaerense Martín Insaurralde, dignas de algún film de Martin Scorsese, provocaran un efecto casi hipnótico tanto como rechazo por lo excesivo en su procacidad, a pesar del encantamiento renovado que genera Lionel Messi.
Al mismo, tiempo los videos hechos públicos más de tres años después de haber sido grabados repusieron todos los tópicos y casos de corrupción kirchnerista y realimentaron la sangrienta disputa entre cristinistas y kicillofistas. Otra pelea fratricida de la política, que en los días previos había sido expuesta en toda su profundidad por Máximo Kirchner en la manifestación para reclamar por la liberación de su madre, la expresidenta. Un acto que visto estos acontecimientos, no pudo resultar más inoportuno. Solo faltó una remake de los bolsos llenos de dólares de José López para complicar la reivindicación de Cristina Kirchner.
Las acusaciones de ingratitud que planteó en Parque Lezama el hijo bipresidencial contra el gobernador bonaerense, a quien no nombró, pero no hizo falta que lo hiciera, fueron como un puñado de sal sobre una herida reabierta. Axel Kicillof y los suyos no olvidan en estos días que fue el cristicamporismo el que le impuso a Insaurralde como jefe de Gabinete provincial, tras la derrota en las elecciones de 2021, con lo que manchó su mayor capital simbólico, reconocido hasta por sus adversarios: la honestidad personal.
Para peor, los kicillofistas se ven obligados a callarlo en público y a deslindar en la Justicia cualquier definición sobre Insaurralde, para no dar más verosimlitud a una de las debilidades que se le imputan al gobernador: la incapacidad o la imposibilidad de gobernar y construir políticamente sin depender de Cristina Kirchner y La Cámpora. Demasiados obstáculos para quien aspira a ser candidato a Presidente y no puede explotar uno de los pocos atributos que nadie le discute.
Todo eso sin hablar de las infinitas derivaciones que está teniendo y puede tener esta nueva temporada de la saga de El Bandido, que con estas novedades tiene en vilo a jueces, dirigentes políticos de casi todo el espectro político y a varios empresarios de nobles y no tan nobles actividades, cuyos nombres empiezan a mencionarse casi a diario y podrían aparecer en el teléfono que Cirio entregó a la Justicia. Curiosamente, Insaurralde parece ser uno de los pocos que le dice a sus interlocutores que duerme tranquilo, al menos en lo que respecta a consecuencias judiciales. ¿Por qué será?
Adorni siempre está
No es la única curiosidad. Los Jesivideos, a pesar de su notable impacto y éxito de taquilla, no desalojaron de la agenda pública, sino que compitieron y hasta potenciaron, los escándalos que siguen rodeando al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El alivio y el entusiasmo que generaron en el universo oficialista las impúdicas imágenes de la mansión que ya hace años compartieron la modelo y el exintendente duraron demasiado poco. Lo admiten algunos de los dirigentes y funcionarios más realistas y razonables del oficialismo y varios de sus aliados, que ya no saben qué más hacer para que el Presidente y su más que influyente hermana entreguen a Adorni después de la larga sucesión de contradicciones, omisiones y mentiras públicas sobre su crecimiento patrimonial y sus gastos suntuarios.
La tragicomedia que protagoniza el jefe de Gabinete desde hace tres meses nunca ha perdido puntos de rating y afecta ya no solo al Presidente y a su gobierno. El caso le está pasando factura incluso a algunos de sus aliados, que pagan el costo por sus formalismos o tibieza sobre el asunto.
Lo de Insaurralde no tapa lo del jefe de Gabinete, sino que lo potencia. “Después de los videos de la ruta del dinero K, donde se contaban millones dólares, hace 13 años, a los no kirchneristas ya no los asombran ni escandalizan demasiado estas imágenes. Solo les reafirma lo que ya pensaban del kirchnerismo. Por el contrario, realza lo de Adorni, ya que ante una opinión púbica sensibilizada afecta a un espacio que dijo que venía a terminar con las prácticas de la vieja política. Con el agravante de que quienes lo defienden tratan de minimizarlo discutiendo magnitudes. Es decir, quién es más corrupto”, explica un operador político y comunicacional con acceso a la Casa Rosada.
Además, las dilaciones, por razones de conveniencia política y justificaciones reglamentarias, para interpelar al jefe de Gabinete operan en estos días como lluvia ácida sobre el oficialismo, así como sobre algunos de sus aliados (permanentes y circunstanciales), además de dificultar o impedir la tarea legislativa.
“Bombazo moral”
La postergación del tratamiento en el recinto de la Cámara de Diputados de la moción para interpelar a Adorni que impulsaban el kirchnerismo, algunos radicales, la Coalición Cívica, la izquierda y un sector del peronismo, desató un “bombazo moral” sobre Pro.
La decisión del bloque que preside Cristian Ritondo de sumarse a los libertarios para tratar en comisión la iniciativa, derivó en una explosiva carta pública de renuncia al partido del exministro de Educación y exsenador macrista Esteban Bullrich. Una figura que se ha convertido no sólo en un ejemplo de resiliencia ante la adversidad sino que goza de una autoridad moral para buena parte de la población de la que carece la mayoría de la dirigencia política.
En el mensaje dirigido a Mauricio Macri, Bullrich acusa al partido de proteger a Adorni y argumenta que “cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo”.
El macrismo acusó recibo del impacto que produjo la carta. El secretario general del partido y diputado nacional Fernando de Andreis, alter ego de Macri, le respondió a Bullrich. Negó que estuvieran protegiendo al jefe de Gabinete, así como argumentó que Pro había impulsado la interpelación con un proyecto propio en el Senado.
No obstante, en las profundidades del submarino amarillo la carta del exsenador macrista reverdeció incomodidades, críticas y autocríticas. Entre los principales apuntados se encuentra el jefe del bloque de Diputados. Consideran que Ritondo no explicó ni comunicó en tiempo ni en forma la posición de la bancada, lo que dio lugar a interpretaciones como las de Bullrich, y, para peor, porque no se atrevió a reconocer ente una consulta periodística que Adorni había mentido ante la Cámara baja, como él mismo lo reconoció implícitamente en la entrevista con José Del Rio, en LN+.
“No podemos negar que la jefatura de Cristian, por algunos temas personales y por los vínculos con el Gobierno, especialmente a través de Santiago Caputo, nos trae algunos problemas”, admiten en el entorno del fundador del partido. Cuando hablan de “temas personales”, los macristas se refieren a la pedestre revelación de la existencia de propiedades y sociedades del diputado en el extranjero, ante cuya divulgación el primero en salir a defenderlo fue Javier Milei, antes que Macri.
El otro factor de incomodidad interna en estos días ha sido Jorge Macri, por su mimetización con discursos, políticas y acciones del mileísmo y la intención de buscar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza para preservar el control político del bastión original del macrismo.
Todo eso encierra el subtexto de Bullrich cuando afirma: “La protección brindada a Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”. Es decir, solo un disparador de diferencias que se venían acumulador y no la única causa.
Se espera que este viernes Mauricio Macri redoble la diferenciación que viene marcando con el Gobierno, no solo por los escándalos que rodean al jefe de Gabinete, como cuando le reclamó a Milei que “defienda el cambio y no a Adorni”. Será una forma de limitar el daño que el texto de Bullrich produjo. También de reforzar su intento de reconstrucción de Pro como opción política-electoral.
La acusatoria renuncia no pudo resultar más incómoda para el expresidente, que abandonó por una semana su asistencia al Mundial de fútbol para sostener la compleja tarea de reflotar el submarino. Un hecho con pocos precedentes en su trayectoria y ninguna desde que dejó la Presidencia. Esteban Bullrich operó como un incómodo despertador de la siesta mundialista.
En cuanto a los efectos sociales y políticos, tal vez confíe en el efecto analgésico de la cumbre futbolera, potenciado por las actuaciones deslumbrantes de Lionel Messi.
“Toda obscenidad está ahora pausada por el Mundial. Los indicadores de corrupción aumentan, pero no lo suficiente para conmover al Gobierno. La sociedad entró en una especie de receso”, afirma el sociólogo Eduardo Fidanza.
No obstante, el director de Poliarquía advierte: “Como el vino, el fútbol ayuda a olvidar. Aunque luego la memoria vuelva y se imponga, pero todavía no”.
El Gobierno, sus aliados harían bien en registrar la advertencia. El Mundial y los Jesivideos no salvan a Adorni, sino que potencian su caso y sus efectos, aunque pueda ser con impacto demorado.
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