Es parecida a su mamá y, al igual que ella, fanática de la ropa
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Detrás de ese mechón de pelo larguísimo y con destellos dorados, se perfila Antonia Macri. Así, en total naranja, enfundada en un pantalón de cuero y un buzo, la hija menor de Juliana Awada (51) y de Mauricio Macri (66) acaba de posar en unas fotos para Rocío G, la marca que Rocío González fundó en 2007 en sociedad con Loló Tanoira. Con un mix del lifestyle del campo y del polo argentinos y un toque del estilo western norteamericano, la marca se caracteriza por sus prendas únicas, atemporales, artesanales, coloridas y sustentables.

En el mercado internacional, la exclusiva Rocío G pisa fuerte y, en la Argentina, entre sus fans está también la mamá de Antonia, referente indiscutido del estilo y la elegancia. Heredera de una larga tradición familiar [los padres de Juliana y, por lo tanto, los abuelos de Antonia –Elsa “Pomi” Baker y Abraham Awada– fueron los que iniciaron el negocio textil con La Reinita, hace setenta años], la empresaria y ex primera dama les ha transmitido la pasión por la moda tanto a su hija mayor, Valentina Barbier (22, hija de su matrimonio con el belga Bruno Barbier, suele acompañar a su mamá a los desfiles nacionales y de afuera y a muchos eventos de moda), como a la menor y más mimada de la familia, que cumplió 14 en octubre pasado.

UN ADN DE ESTILO
Frente a las cámaras, Antonia posa de manera muy natural. Quizás porque nació con ellas. El 10 de octubre de 2011, su papá, Mauricio Macri, quien ese momento era jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, publicó la feliz noticia en sus redes sociales y publicó la primera foto de Antonia, posando con los médicos del Sanatorio Otamendi.

A lo largo de estos años, Antonia fue protagonizando postales simpatiquísimas: desde aquella en la cual se la veía corriendo por los pasillos de la jefatura porteña hasta cuando, tras el triunfo electoral de su papá, en 2015, asistió a los programas de Mirtha Legrand y al de Susana Giménez, derritiendo a todos con su simpatía, espontaneidad y un estilo que lleva en su ADN.

Alumna del Liceo Francés en 2011 y cuando estaba en sexto grado de la primaria, se presentó a un casting de So Cippo –una marca de Palermo– y quedó seleccionada para hacer la campaña primavera-verano 2023.

Tanto en esa primera producción como modelo, como en esta última, más teen, de la mano de Rocío G, “Anto” –tal como la llaman– tuvo inmensa repercusión en las redes sociales. Una de las primeras en apoyar sus pasos como modelo fue, por supuesto, su mamá Juliana, quien, orgullosa, le puso un corazón.



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