En maceta, la planta no puede ir a buscar nutrientes: hay que dárselos
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Tener un árbol frutal no es solo un privilegio para jardines amplios. En balcones, terrazas o espacios reducidos también se pueden cultivar frutas: limoneros enanos, higueras que se adaptan al espacio disponible, quinoteros que florecen de modo sorprendente.
Pero, no basta con poner la planta y olvidarse. Para que los frutales den fruta en maceta se necesita técnica, planificación y adoptar ciertos cuidados estratégicos.

No cualquier frutal
Lo primero es elegir especies que se adapten al cultivo en maceta: el limonero Meyer (‘Meyer’), el quinoto (Fortunella spp.), la higuera (Ficus carica) y el granado (Punica granatum) son ejemplos favorables.
La maceta debe actuar como si fuera un terreno aéreo: mínimo 40 o 50 litros de capacidad, buen drenaje y preferiblemente material poroso (barro cocido, cemento) para evitar que se caliente en exceso el sistema radicular.
Un sustrato suelto, aireado, que combine compost maduro, turba y algo de perlita o arena gruesa, es clave para que las raíces respiren y no se encharquen.

Luz, ubicación y clima
Los frutales necesitan buena luz: pleno sol o al menos varias horas de luz directa. Incluso en espacios reducidos hay que asegurarle a la planta ese aporte para impulsar la floración y luego la fruta. Si la maceta está en un lugar de sombra o poco ventilado, la producción se reduce notablemente.
Fertilización
En maceta, los nutrientes se agotan rápido: el árbol consume, el riego los lava y si no se reponen, la planta entra en modo supervivencia y no en modo fructificación.
Desde fines de agosto hasta marzo, se recomienda nutrir con compost maduro, humus de lombriz o preparados líquidos ricos en potasio (fundamental para flor y fruto).
También se pueden usar fertilizantes granulados de liberación lenta específicos para frutales. Sin esta nutrición, las plantas se verán saludables pero sin fruto.

Poda, control y mantenimiento
Aunque esté en maceta, el frutal necesita poda estratégica: recortar ramas, mantener buena forma, permitir luz al interior del follaje y evitar que la planta gaste energía en brotes que no darán fruto.
Retirarle fruta menor o mal formada ayuda a que la planta concentre su energía en los frutos que sí pueden llegar a desarrollar un buen tamaño.

Podar es ayudar: cada corte bien hecho dirige la energía a los frutos
Riego y estrés controlado
En maceta, el riego debe ser regular pero sin exceso. Demasiada agua puede afectar la floración o provocar raíces enfermas motivo suficiente para que el árbol detenga su producción.
Es necesario un sustrato bien drenado y, en temporadas de calor, prestar atención al comportamiento de la raíz y al volumen de sustrato que se seca.

Con frutales en maceta, no siempre tendremos kilos y kilos de fruta, pero sí cosechas propias y urbanas: un limón perfumado, higos que nacen del balcón, granadas con historia de ciudad.
Cultivar frutales en espacios chicos es un desafío pero cada cosecha será única, sabrosa y orgullosamente urbana.
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