Está ubicado en la planta baja de un edificio y el espacio descubierto duplica en metros al interior. A primera vista, la dueña de casa sintió que había encontrado su lugar.
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Fue una serie de eventos afortunados. Mila Juliá, diseñadora de indumentaria y creadora de la firma de merchandising Kiseki, buscaba un lugar para mudarse, y este departamento ubicado en la planta baja de un edificio de Martínez, el primero que vio, resultó el indicado.

El patio inmenso y abierto cumplía con su requisito principal: que su primer hogar como propietaria fuese lo más parecido posible a una casa. Pero necesitaba una reforma integral, que sin pestañear le confió a la arquitecta Lola Fernández, al frente de Estudio Losa. Entre los cambios que se hicieron, el espacio bajo la pérgola, en la que hoy descansa la trepadora, pasó de ser un lugar desaprovechado a un sitio perfecto para comer a la sombra en la mesa de guayubira.
Encontré lo que buscaba: la comodidad de una casa, lugar para mis perros y un clima que hace lindo el quedarse”
— Mila Juliá, creadora de la firma Kiseki y dueña de casa
Ambientes libres

En el interior, eliminaron las divisiones para lograr un único ambiente que contiene cocina, estar y comedor. La decoración se planteó en tonos neutros, madera y toques de negro: un núcleo sólido que no cansa.
Los ventanales dispuestos a 90° diluyen el límite con el patio. Las cortinas están por decorativas: Mila admite que nunca las cierra.

Usamos pocos materiales para lograr una identidad clara y sumamos detalles que definen la transición entre cada espacio.”
— Arq. Lola Fernández, de Estudio Losa

Tomás Nadares aprovechó los 130m2 del patio se para crear un paisajismo exuberante y de fácil mantenimiento.

Mila diseñó este fogonero/mesa cuyo el centro se puede reemplazar por un contenedor para bebidas.
Íntima conexión con el patio

El baño se mantuvo sin cambios. En la mesada de madera, Totoros de cerámica (Dillon). Lámpara impresa en 3D (Studio Devél). Cesto de tela (Jota de Naz).

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