Fue víctima de una estafa y perdió los dólares del empeño de las joyas de su hija fallecida en Ibiza
Susana Cavallo, una psicóloga de 76 años, vecina de San Isidro, cayó en la trampa de delincuentes alojados en una cárcel bonaerense
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Estaba en su consultorio cuando recibió la llamada. Su intercolutor dijo que era su hijo Federico y le avisó que la llamaba desde otro número de celular porque su móvil se había roto. Le pidió por favor que le pasara dinero porque necesitaba hacer un pago. Ella no dudó e hizo cuatro transferencias de $489.000, $750.000, US$700 y US$1200.
Recién cuando terminó de atender a sus pacientes, la psicóloga Susana Cavallo advirtió que había caído en una trampa. Para conseguir los dólares que después transfirió a quien creía que era su hijo, esta vecina de San Isidro, de 76 años, empeñó un reloj y una pulsera de oro de su hija Flor Bellini, conocida como La Chamana de los empresarios, fallecida en una mansión de Ibiza, en España, en 2024.
La estafa de la que fue víctima Cavallo fue planeada y ejecutada por presos alojados en la Unidad 24 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), situada en Florencio Varela.
Así se desprende de un expediente judicial a cargo del fiscal Patricio Ferrari, quien conduce la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones de Ciberdelito (Ufeic) del Departamento Judicial de San Isidro.
En las últimas horas, tras un pedido del representante del Ministerio Público, la jueza de Garantías Andrea Rodríguez Mentasty ordenó un allanamiento en celdas de aquella cárcel bonaerense con el objetivo de secuestrar teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos. El procedimiento fue ejecutado por detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) San Isidro de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
En el plan criminal, según informaron a LA NACION fuentes judiciales, no solo habrían participado internos de la Unidad 24 del SPB, sino también una mujer que trabajó como empleada doméstica en la casa de la víctima y un hombre que hizo tareas de pintura en el domicilio de la psicóloga.

“De esta forma, a partir de las constancias señaladas, es que se evidencia una maniobra compleja gerenciada desde, como se supo luego, el seno de una unidad penitenciaria en la que, a diferencia de otros casos, múltiples actores ordenados desde ese ámbito de encierro aportaron con su contribución de manera articulada, con roles diferenciados, pero convergentes hacia un fin común. En efecto, tanto la creación de cuentas (ya sea la cuenta bancaria utilizada como primer eslabón receptor de fondos, como la línea de telefonía utilizada como primer elemento del ardid), como la reiteración de los movimientos registrados entre las distintas cuentas intervinientes, lejos de responder a operaciones aisladas, evidencian una maniobra deliberadamente diseñada en conjunto por esos reclusos intervinientes, ya sea para consumar el despojo patrimonial de la víctima, así como también para ocultar el rastro de los fondos ilícitamente obtenidos, dificultando su trazabilidad”, sostuvo el fiscal Ferrari en el pedido de allanamiento de la cárcel de Florencio Varela.
Los presos que habrían estado detrás del plan criminal fueron identificados por fuentes judiciales como Alan Miñarro, de 26 años, y Jonatan Ganza Delmoral, de 40.
Miñarro cumple una pena de dos años y seis meses de prisión y “por resultar autor y coautor penalmente responsable de los delitos de encubrimiento agravado por el ánimo de lucro, robo simple y robo agravado de vehículo dejado en la vía pública en grado de tentativa, en concurso rea”
Ganza Delmoral, explicaron voceros de la investigación, en 2024 fue condenado a la pena de diez años de cárcel por ser encontrado culpable del delito de “homicidio agravado criminis causae en grado de conato en concurso real con portación ilegal de arma de guerra".

Además, según los voceros consultados, un tercer sospechoso salió en libertad condicional después de la estafa de la que fue víctima la psicóloga Cavallo y ahora es intesamente buscado por personal policial.
Según fuentes judiciales, en el procedimiento se allanó la celda N° 10 del Pabellón 10 C, donde había alojados ocho presos. Se secuestraron seis teléfonos celulares, chips de varias empresas prestatarias del servicio de telefonía móvil y dos smartwatch.
Comando de operaciones
Al fundamentar el pedido para allanar la Unidad 24 de Florencio Varela donde están alojados los sospechosos el fiscal Ferrari afirmó: “Nuevamente es obligación de este órgano requirente presentarse ante alguna de las Magistraturas de este Departamento Judicial local en vistas a perfeccionar diligencias de coerción reales en el ámbito de establecimientos carcelarios bonaerenses en tanto, como se sabe, le consta y comparte, el uso indiscriminado de teléfonos celulares en ese ámbito de encierro ha generado (y genera) una multiplicidad de conductas delictivas de diversa gama con notable impacto en los derechos de los ciudadanos que sí gozan de libertad lo comotiva. En el caso que nos toca hoy observar, nuevamente y desde el seno de un penal bonaerense, a la sazón, un comando de operaciones delictivo guiado por internos y, según esta pesquisa ha probado, materializó una conducta más de sesgo estafatorio en perjuicio de personas de la tercera edad, como se dijo, a través del uso y abuso de esa telefonía que debe cesar".
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