Juicio por la muerte de Maradona: la voz “robótica” y el pedido de disculpas, los detalles de la declaración de Matías Morla
El abogado y apoderado declaró como testigo en el debate donde se juzga a siete imputados por su presunta responsabilidad en la muerte del Diez
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Juró decir la verdad. Se presentó como apoderado y mejor amigo de Diego Armando Maradona. Así, el abogado Matías Morla comenzaba a declarar como testigo en el juicio en el que se busca dilucidar eventuales responsabilidades penales por la muerte del astro mundial de fútbol.
“El doctor Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov”, sostuvo Morla cuando Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro, le preguntó quiénes eran los profesionales a cargo de la salud de Maradona en 2020, el año en el que falleció el Diez.
Luque y Cosachov son dos de las siete personas que están frente al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro por su presunta responsabilidad en la muerte de Maradona.
A poco de comenzar su declaración, Morla hizo referencia a los problemas de consumo de alcohol que tenía Maradona en 2020. “El problema aparecía cuando se peleaba con Rocío Oliva [la última pareja del Diez]“.
Después, habló sobre el 30 de octubre de 2020, el día que Maradona cumplió 60 años. Diego fue a la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata, donde su equipo jugaba por el torneo de Primera División, y el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia, y Marcelo Tinelli, que en ese momento presidía la Liga Profesional de Fútbol (LPF), le hicieron un homenaje. Pero Diego estaba muy mal; le costaba hablar y caminar. Las imágenes recorrieron el mundo.
“Un desastre. La apariencia fue muy mala. Yo me opuse a que vaya. Inventaron que yo lo había hecho por una publicidad de YPF que debía ser presencial y que cobré fortunas. Solo cobró Diego, 20.000 dólares”, afirmó el último apoderado de Maradona.

Después, el testigo recordó cuando fue a visitar a Maradona a la Clínica Olivos, donde fue operado de un hematoma subdural. Hubo dos momentos, según dijo, “un día que hacía chistes y, otro, que estaba irascible, que se quería ir”.
También dio detalles de una interna entre los imputados. “Había cierta reticencia de Luque y Cosachov para que se sumara [Carlos] Díaz [el psicólogo que también está sentado en el banquillo de los acusados]. Lo rechazaban“.
Morla afirmó que él decidió sumar a Díaz al equipo médico de Maradona porque era un experto en adicciones.
Después contó que conoció a Luque en marzo de 2020, en la ciudad de Miami, en los Estados Unidos, donde se desarrolló una audiencia por una demanda de Maradona a Claudia Villafañe, su exesposa.
“Diego amaba a Luque, le tenía confianza”, sostuvo Morla.
Después, se reprodujeron una serie de mensajes de WhatsApp donde Morla se refirió de manera muy despectiva a Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas de Diego a las que llamó “enfermitas gordas”, “psicópatas” y “enfermas”.
“¿Tengo que explicarlos?”, le preguntó Morla al juez Alberto Gaig, presidente del tribunal. “Sí”, llegó a decir Gianinna.
Entonces, Morla pidió perdón por sus dichos. “No los reconozco como propios y pido disculpas. Pero hay que contextualizarlos. En ese contexto se decían barbaridades de ambos lados, estábamos en una pelea, una guerra de denuncias penales. Estábamos todos fuera de quicio”.
La declaración continuó con los detalles de cómo fue elegida la casa de Tigre donde Maradona fue trasladado después de ser operado del hematoma subdural y donde el 25 de noviembre de 2020 falleció.
“No era una casa para Maradona. Si Diego hubiese estado bien, duraba 30 segundos por reloj en ese lugar”, afirmó Morla. Y, ante una pregunta puntual de Ferrari, sostuvo que en la casa no había ni instrumental médico ni ambulancia.
Después habló de que el día que fue a ver a Maradona a la casa de Tigre y cuando habló por teléfono Diego tenía “una voz robótica, llamativa, como que retumbaba”.
También, en medio de su declaración, Morla dijo: “Confíamos en Swiss Medical. Era gente importante, con mucha experiencia. Las hijas también confiaron”.
Después, cuando llegó el turno de Fernando Burlando, abogado que representa a Dalma y a Gianinna, se volvieron a reproducir audios entre Morla y Luque donde ambos se refirieron de forma muy despectiva respecto de las hijas de Diego. El último apoderado del astro volvió a pedir perdón.
En una de las varias veces en la que Morla pidió disculpas por sus palabras despectivas, Gianinna hizo un gesto como de una arcada, un vómito.
El testimonio del sobrino
Poco antes del testimonio de Morla, brindó su declaración Jonathan Espósito, uno de los sobrinos de Maradona. Sus respuestas cortas, muchas con monosílabos, hicieron que el juez Pablo Rolón, uno de los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, hiciera una advertencia. “Conteste bien las preguntas”, le sugirió el magistrado al testigo.
La declaración de Espósito, de 42 años, había generado expectativa en la previa de la audiencia. Fue una de las personas que más tiempo estuvo en la casa que le alquilaron a Maradona en el barrio San Andrés, en Benavídez, en el partido de Tigre, donde el Diez vivió sus dos últimas semanas de vida.

Pero su testimonio no estuvo a la altura del interés que había despertado su presencia frente al tribunal. Respuestas cortas. Por momentos parecía que no comprendía las preguntas que le hacían Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, fiscales generales adjuntos de San Isidro, a cargo de la acusación pública. El explicó que le decía “el mudo”, por lo poco que hablaba. Pero en una serie de mensajes de WhatsApp que reprodujeron durante su declaración quedó claro que podía ser más comunicativo.
Sobre el día del fallecimiento, Espósito contó que él, que dormía en la habitación de la planta alta, se levantó entre las 9 y las 10. Ese día se esperaba a la psiquiatra Agustina Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz, dos de los imputados sentados en el banquillo de los acusados.
Cosachov y Díaz llegaron entre las 10 y 11. Entraron en la habitación de Maradona, pero salieron. “Dijeron que Diego no se quería levantar”, contó.
Él entró en la habitación para despertarlo. “Lo primero que veo son los pies y la mano derecha colgando. Cuando le voy a levantar vimos que no reaccionaba, no reaccionaba. Le dije a Maxi [Pomargo, cuñado del abogado Matías Morla] que llamara a una ambulancia porque no reaccionaba”, sostuvo el testigo.
La audiencia número 24 del juicio había comenzado con una fuerte acusación. La defensa de la psiquiatra Agustina Cosachov acusó de falso testimonio a la enfermera Cinthya Córdoba.
La exesposa de Mariano Perroni, coordinador de enfermeros y una de las personas sentadas en el banquillo de los acusados, declaró el martes pasado como testigo y aseguró que había llamado a Cosachov el 14 de noviembre de 2020 para avisar de una crisis de nervios de Maradona, algo que la psiquiatra desmintió a través de la denuncia por falso testimonio presentada por su defensor, Vadim Mischanchuk.
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