“Se los debería aislar al menos 45 días”: una especialista advierte del riesgo de la llegada de la cepa Andes a Europa
La infectóloga Susana Llovera, jefa de zoopatología médica del Hospital Muñiz, habla de la cadena de hechos desafortunados detrás del brote en el crucero
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La investigación del brote de hantavirus en el crucero polar MV Hondius, que alcanzó hasta ahora a ocho infectados, de los cuales tres murieron, no es más que un cúmulo de hipótesis. Si bien se apunta a que los casos iniciales o índices fueron dos turistas neerlandeses que previamente recorrieron varios lugares del país, Chile y Uruguay, aún no se sabe dónde o cómo contrajeron la infección. Tampoco es posible saber hasta el momento con qué personas interactuaron y deberían ser consideradas contactos estrechos.
En medio de la incertidumbre general, hay algo sobre lo que los infectólogos que conocen de cerca la enfermedad están seguros: las probabilidades de que algo como lo sucedido en la embarcación ocurra no son bajas, sino extremadamente bajas.
“Desde el punto de vista epidemiológico, es factible que pueda haber brotes de diferentes enfermedades infecciosas en un crucero: suele haber gastroenteritis, ha habido barcos donde toda la tripulación se contagió Covid o de gripe. Ahora, una infección por hantavirus es algo totalmente excepcional. De hecho, esta es la primera vez que sucede”, afirma la médica infectóloga Susana Lloveras, jefa de la sección de Zoopatología Médica del Hospital de Enfermedades Infecciosas Dr. Francisco Muñiz y expresidenta de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero.

La trasmisión interhumana del hantavirus, que es la principal hipótesis detrás del caso del brote en el barco de Oceanwide Expeditions, también es inusual, destaca: “La ‘Andes Sur’ es la única variante de hantavirus con transmisión interhumana comprobada. Pero este tipo de contagio no se da siempre, solo se ha registrado en algunos casos de la variante”, destaca la especialista, quien colaboró, durante su paso por la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud, con el tratamiento del brote de hantavirus de Epuyén, en 2018, uno de los dos focos más grandes de la infección que hubo en el país, con 34 casos confirmados y 11 muertes.
En una entrevista con LA NACION, Lloveras destaca, además, el riesgo de transmisión interhumana a partir de alguna persona que llegue infectada con la cepa Andes Sur a Europa. Explica también por qué muchas veces el hantavirus se diagnostica cuando ya es demasiado tarde.
—¿Cómo pudo haber llegado el hantavirus al barco?
—Uno presume, porque todavía no está demostrado, que puede haber habido una transmisión interhumana. En ese caso, el virus habría llegado al crucero por alguien que contrajo el virus y luego ingresó a la embarcación estando asintomático o en período de incubación. La incubación del virus puede ser de hasta 40 días.
—En caso de que se confirme la transmisión interhumana en los casos del crucero, ¿hay probabilidades de que ahora la cepa Andes Sur haya llegado a otras partes del mundo?
—Lo que puede haber es transmisión entre personas y nuevos casos. Por eso todas las personas que bajaron del crucero deben ser identificadas y seguidas. Se las debería aislar y monitorear por lo menos 45 días. También se debería hacer un control médico ante cualquier síntoma. La transmisión del Andes Sur entre humanos no es tan fácil como la del Covid-19, pero sí si hubo contacto estrecho y prolongado.
—¿Esta cepa es la más agresiva de las cepas de hantavirus con presencia en la Argentina?
—No, todas son agresivas. Uno le presta más atención a la Andes Sur porque es la única que ha demostrado tener potencialidad de transmisión interhumana, por lo que puede comprometer al equipo de salud o a uno o varios contactos estrechos, como se ha visto en el brote de El Bolsón, en 1996, y en el de Epuyén. Esta trasmisibilidad entre personas, hay que aclarar, se da solo en algunos casos.
Hay muchas variantes en el país y no solo en el sur, que es donde se le suele poner más atención. Es más, la mayor cantidad de casos reportados en la Argentina no están en la zona sur, sino en el norte. Nosotros tenemos varias zonas de riesgo para hantavirus: el noroeste, el noreste, el sur y el centro, en Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.
—¿Cómo se produce el contagio de ratón a humano y el interhumano?
—De roedor a humano se adquiere a través de la inhalación de aerosoles. Estos aerosoles son producidos por la orina y otros fluidos de ratones que están infectados. O sea, cuando vos vas a un área silvestre donde estos roedores viven o, por ejemplo, cuando entrás a una vivienda que estuvo cerrada durante mucho tiempo y donde quizás hubo roedores infectados, vos entrás, inhalás esos aerosoles y ahí te contagias el virus.
Entre humanos, en los casos que hubo, todos de la variante Andes Sur, el contagio fue similar al de cualquier infección respiratoria. En el caso del brote de Epuyén, el contagio fue en una fiesta de 15. Hay varios factores que intervienen, por ejemplo, el tipo de contacto, el ambiente, si es cerrado o abierto, y también el momento de la evolución de la enfermedad en que se encuentra el infectado.
—¿Qué recuerda del tratamiento de ese brote?
—Que realmente fue una situación muy compleja. Primero fue complicado poder desandar todo lo que fue el brote, cómo se generó, cuáles fueron los casos y los contactos. También fueron complejas las medidas de aislamiento que se tuvieron que tomar para poder contener el brote, que fueron medidas de tipo excepcional. Muchos pacientes fueron derivados a la ciudad de Esquel. Hubo varias familias afectadas.
—En un brote como el del crucero, en caso de que se confirme el contagio interhumano, ¿qué recaudos deberían tomar los pasajeros que siguen a bordo para evitar contagiarse?
—Hoy seguramente muchas de las personas que están en el crucero ya tomaron contacto con el caso índice. Entonces, ahora lo que hay que controlar es cómo evolucionan, ver si se les hace un diagnóstico anticipadamente o no. Todos los que estuvieron expuestos tienen que ser observados para ver si presentan sintomatología. El otro recaudo que uno puede tener siempre es tomar medidas de cuidado: mantener la distancia, usar mascarilla e intensificar el lavado de manos.
—¿Por qué la infección por hantavirus suele tardar en diagnosticarse?
—Porque empieza como un síndrome febril que no tiene ninguna característica particular. Es bastante difícil en la primera etapa de los síntomas poder hacer un diagnóstico. Vos tenés fiebre, tenés dolor de cabeza, podés tener decaimiento y eso te lo pueden dar muchas enfermedades. El diagnóstico se hace generalmente cuando ya pasaron unos días y hay compromiso pulmonar, entonces ahí es cuando aparece la sintomatología y el antecedente epidemiológico que hacen sospechar esta infección. Cuando la enfermedad progresa es cuando se registra compromiso cardíaco y pulmonar que hace que el paciente empeore y que puede llevarlo a la muerte.
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