
Violencia de género
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Se entiende por violencia de género a cualquier conducta (una acción, un insulto, una actitud, un silencio o la falta de colaboración) que daña a la mujer por el solo hecho de serlo. Basada en una relación desigual de poder, afecta la vida, la seguridad personal, la libertad y la dignidad de la mujer, así como cualquier práctica discriminatoria que la ponga en desventaja con respecto al varón. Podemos detectar cinco tipos de violencia contra la mujer:
Es la forma más evidente de violencia de género. Se ejerce contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o el riesgo de producirlo e incluye cualquier maltrato que afecte su integridad corporal. No se da de inmediato, sino que es parte del círculo de la violencia que no solo se retroalimenta, sino que suele ir in crescendo.

La violencia psicológica incluye desde los insultos, la indiferencia, el abandono y los celos excesivos, hasta la ridiculización, la humillación y el control de movimientos. Algunos ejemplos son: revisar el celular y las redes sociales de la mujer, hablar mal de sus amigos o de la familia para ir aislándola o pedirle que no use determinada ropa. Según la ley, causa daño emocional y disminuye la autoestima, busca degradar y controlar a la víctima, mediante amenazas, acoso, hostigamiento.
La violencia sexual implica cualquier acción que vulnere el derecho de la mujer de decidir acerca de su vida sexual o reproductiva. Va desde el acoso verbal a la penetración forzada y distintos tipos de coacción, como la presión social y la intimidación a la fuerza física. Incluye la violación en el matrimonio o en citas amorosas; insinuaciones sexuales no deseadas o acoso.
La violencia económica es aquella en la cual los hombres utilizan el dinero como una forma de ejercer poder sobre la mujer y la familia. Algunos ejemplos son el usufructo del patrimonio común en beneficio propio o negarse a pagar la cuota de alimento de los hijos. También existen otras formas más invisibilizadas como la limitación o control de sus ingresos, la inequidad salarial, la doble jornada, la mayor chance de desocupación de las mujeres y de tener trabajo precario o de caer en la pobreza.
Otro tipo de violencia de género más difícil de distinguir, es la violencia simbólica, ya que está inmersa en nuestra vida cotidiana, siendo reproducida, por ejemplo, por los medios de comunicación. A través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmite y reproduce dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad. Por ejemplo, avisos publicitarios que exponen a la mujer como única responsable de las tareas de cuidado en un hogar o como mero objeto de deseo.



