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LONDRES (Enviado especial).- Wimbledon vuelve a poner a prueba a los mejores jugadores del mundo en un circuito que no da respiro. Es una superficie que no perdona improvisaciones y que suele poner a prueba, desde el primer día, incluso a los máximos candidatos al título. En esta edición, el arranque tendrá un atractivo especial: los dos líderes del ranking, Jannik Sinner y Aryna Sabalenka, saldrán a escena en la cancha central con cuentas pendientes tras sus inesperadas caídas en Roland Garros.
Pero el lunes también tendrá interés argentino. Varios representantes nacionales debutarán en el tercer Grand Slam del año, en una jornada que marcará el inicio de un cuadro exigente, con caminos diversos y posibles cruces de alto impacto más adelante.
Como marca la tradición, el campeón defensor masculino abrirá la actividad del lunes en la cancha central. Sinner enfrentará al serbio Miomir Kecmanovic en su primer partido oficial desde la derrota en cinco sets ante Juan Manuel Cerúndolo, número 56 del mundo, en París. Aquella caída interrumpió una racha de 30 victorias consecutivas y encendió algunas alarmas físicas, especialmente por el impacto del calor.

El italiano llegó a Londres después de someterse a una revisión completa. “Todos los estudios salieron muy bien”, contó antes del torneo. Pero también dejó una advertencia que excede lo deportivo: “Necesitamos entrenar en condiciones de más calor. Siento que en todos los lugares donde juguemos va a hacer mucho calor. Cada año hace más calor. Es un tema muy importante”. Para el lunes, sin embargo, se espera que las temperaturas vuelvan a niveles más habituales, alejadas de la ola de calor que sacudió a gran parte de Europa en los últimos días.
Después de Sinner será el turno de Sabalenka. La bielorrusa llegó a semifinales de este Grand Slam el año pasado, su tercera vez en esa instancia, pero todavía no pudo alcanzar la final en el All England Club. En Roland Garros sufrió un derrumbe llamativo: perdió los últimos diez games de su partido de cuartos de final ante Diana Shnaider. Luego, en Berlín, volvió a quedarse sin respuestas en el cierre y cayó por 6-0 en el último set ante Jessica Pegula.

Sabalenka, siempre expresiva y directa, reconoció que tras la derrota en París llegó a pensar en “dejar el tenis”. En Londres, le puso humor a la recuperación emocional: “Un par de bolsas de papas fritas, algunos dulces, ¡y estoy lista para seguir! Creo que necesito un par de días. Solo tengo que irme del lugar donde pasó todo y ahí me siento un poco mejor”.
Otro cruce atractivo del primer día será el de dos excampeones del US Open: Marin Cilic y Daniil Medvedev. El croata, de 37 años y actual número 60 del ranking, debutará ante el ruso en el segundo turno de la cancha 1. Medvedev domina el historial por 4-1, con dos victorias sobre césped, una de ellas en Wimbledon 2021 y otra este mes en ‘s-Hertogenbosch.
El ruso, número 9 del mundo, llega con el aura de siempre: capaz de competir hasta el final y, al mismo tiempo, de caer antes de lo previsto. Fue semifinalista en Wimbledon en 2023 y 2024, y en ambas ocasiones perdió con Carlos Alcaraz. Pero el año pasado se despidió en la primera rueda ante Benjamin Bonzi, número 51 del mundo, en cinco sets, pese a haber ganado el cuarto parcial por 6-0. Luego volvió a perder con el francés en la primera ronda del US Open.
La jornada también tendrá espacio para las promesas: debutarán en singles dos jóvenes con recorridos muy distintos. El español Rafael Jodar, de 19 años, era número 677 del mundo hace apenas un año. Dejó la Universidad de Virginia para hacerse profesional y desde entonces protagonizó un ascenso meteórico: ganó su primer título ATP en abril, entró en el top 50 y alcanzó los cuartos de final de Roland Garros, donde perdió ante el campeón Alexander Zverev.
Jodar, preclasificado número 23, jugará su primer partido profesional sobre césped ante el británico Felix Gill, invitado por la organización y actual número 220 del ranking. Para Gill, de 24 años, será una jornada especialmente emotiva. De chico iba a Wimbledon con su padre, Matthew, fallecido en 2022 por un melanoma mieloide, un cáncer de la sangre.
“Él amaba el tenis”, recordó Gill. “Era presidente del Redditch Tennis Club. Lamentablemente no llegó a verme jugar el dobles acá en 2022. Murió en mayo, dos meses antes. No estuvo, pero probablemente estuvo en espíritu con mi mamá, Elisabeth, y mi hermano, Zach. Mi mamá va a estar acá el lunes. Le encanta. Va a ser muy lindo que esté conmigo”.
Wimbledon tendrá, además, una historia que excede cualquier lógica de ranking. Serena Williams volverá a jugar singles en el All England Club por primera vez en cuatro años, una década después de su último título en Londres y con una invitación especial que transformó su regreso en uno de los grandes acontecimientos del torneo.
Novak Djokovic definió su vuelta con palabras mayores: “inspiradora, notable, admirable, épica”. Y no exagera demasiado. A los 44 años, madre de dos hijas, Serena vuelve al escenario donde construyó una parte esencial de su leyenda: siete títulos de Wimbledon, 23 Grand Slams y una presencia que todavía intimida, incluso antes de pegar la primera pelota.

La propia Williams reconoció que la decisión no fue sencilla. “Nunca pensé que volvería a hacer esto”, dijo. “Nunca pensé que iba a regresar”. Contó que tenía plazo hasta el lunes previo para decidir y que recién lo resolvió el domingo. Incluso ahora, admitió, todavía convive con la duda: “Honestamente, todavía ni siquiera estoy segura, pero veremos”.
Lo que terminó inclinando la balanza fue que Wimbledon le reservó una wild card y ella no lo dejó pasar. “No todos los días Wimbledon guarda una invitación para alguien”, explicó. “¿Quién sabe si alguna vez volveré a estar acá? Esto podría ser todo”. La frase tiene peso de despedida posible, aunque con Serena conviene no sacar conclusiones anticipadas: el archivo ya se cansó de corregir pronósticos.
Su debut será el martes, en el tercer turno del court central, ante la australiana Maya Joint, de 20 años y número 53 del mundo. Cuando Joint nació, en 2006, Serena ya había ganado los cuatro Grand Slams y acumulaba siete títulos grandes, incluidos dos en Wimbledon. “Siempre soñé con jugar contra Serena acá”, dijo la australiana. “Es un honor”.
Su último partido en la Catedral fue en 2022, cuando perdió ante Harmony Tan en un duelo dramático de tres horas y 14 minutos. Entonces llegaba con ranking 1024, después de una lesión. Ahora directamente no tiene ranking.
Wimbledon volverá a verla jugar su partido número 112 de singles en el torneo. Nadie sabe cuánto tenis queda en su raqueta ni si esta será su última aparición en el césped más famoso del mundo. Pero esa es, justamente, la razón por la que la cancha central estará colmada.
El tenis argentino también tendrá un comienzo intenso en Wimbledon:

Por el lado femenino, también habrá representantes argentinas.
El mayor de los hermanos llega a Wimbledon en uno de los mejores momentos de su carrera, pero no quiere subirse a ninguna euforia prematura. El título en Queen’s le dio confianza y una nueva relación con el césped, aunque el argentino prefiere ordenar las prioridades. “No, no quiero decir nada, porque como te dije acá, gané solo una vez un partido, nunca todavía pude prosperar más de una ronda, entonces mi principal objetivo es ganar el martes”, dijo en la previa de su debut ante periodistas argentinos.

Cerúndolo sabe que el envión de Queen’s no alcanza por sí solo. Wimbledon, para él, exige otra prudencia. “Es un partido difícil para hacer primera ronda, un partido muy cerrado, me voy a enfocar en eso”, agregó. Y aunque ya miró el cuadro, no quiere adelantarse: “Si pasamos, ahí ya podré ver un poquito más adelante, pero sí, vi el cuadro, sé con quién me tocó en segunda, o quién podría ser, y eso, y toda la ola como sigue, pero nada”.
La superficie es parte central de esa cautela. Cerúndolo lo resume con una frase simple y muy tenística: “Pasto es pasto”. Después desarrolla la idea: “Es diferente, es una superficie, como se dice, difícil de desafiarla y creo que cada día es un día nuevo que puede pasar cualquier cosa”. Su intención será, entonces, intentar trasladar a Wimbledon lo que construyó en los últimos días. “Lo que trato de aportar del torneo que gané es la confianza, mi nivel, cómo me fui sintiendo cada día, cada día fui mejorando y bueno, trasladar eso al partido del martes que va a ser un partido duro”.
El rival también impone respeto. Sobre Jaume Munar, Cerúndolo fue contundente: “Sí, va a ser un partido durísimo sin dudas”. Destacó la evolución del español y rechazó la idea de encasillarlo únicamente como especialista en polvo de ladrillo: “Creo que en los últimos dos años mejoró muchísimo su juego, ya no es un jugador solo de polvo de ladrillo como lo era antes, creo que ya ni sé si es mejor en las canchas más rápidas hoy en día, porque tuvo resultados muy buenos tanto en cemento como en pasto en el año pasado y este”.
