Por las bajas precipitaciones en diciembre, se esperan rindes heterogéneos para los cultivos
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Introducción, nudo y desenlace. Si bajo esta simple estructura podemos contar una historia, la campaña 21/22 ya tiene contada justo a fin de año su introducción, casi todo su nudo (en algunas zonas) y solamente resta un desenlace que cada vez está más ajustado por las altas temperaturas y la falta de agua, si bien el primer día de este año se registraron precipitaciones en algunas regiones.
Introducción. A la hora de hablar de resultados agrícolas en nuestro país, es inevitable hacer referencia a que difícilmente algún año climático acompañe a los productores de la misma manera, ya que la mayoría de los cultivos hoy se siembran desde el norte hasta la Patagonia.
Pero, en general, tuvimos una buena fina en la mayoría del territorio, hasta con gratas sorpresas en cuanto a rendimientos aun en ambientes inferiores. Arrancamos con una recarga relativamente buena en las zonas de escasas precipitaciones invernales, situación que condujo a que numerosos productores tomen la decisión de sembrar trigo. Vimos cómo en la mayoría de los lotes de trigo se incorporó la estrategia de fertilización como prioritario dentro de la estrategia de siembra. Las lluvias aparecieron en los momentos claves acompañando la inversión y definiendo una buena campaña de fina.
Nudo
Veníamos bien, tan bien que casi desconfiábamos del pronóstico Niña. Nos parecía sospechoso que con las pequeñas “regadas” que nos venía proporcionando octubre y noviembre se cortara de golpe. Empezamos la siembra de gruesa con el maíz a principios de septiembre, aun con un poco de frío, pero humedad había.
Seguimos octubre con la siembra de soja de primera todavía con muy buena humedad en el suelo y con algunos problemas de plagas, principalmente bolillera, megascelis y bicho bolita. Ya las escasas lluvias de fines de noviembre permitieron trabajar rápidamente en la siembra y casi todos los lotes de soja de segunda se pudieron sembrar perfectamente a pesar de los altos volúmenes de rastrojos que dejó el trigo.
En la agricultura los productores están acostumbrados a tener giros en las historias de sus campañas y esta no fue la excepción. Diciembre asomó desde el principio desolador, con tandas de días que combinaban menos de 25% de humedad relativa con temperaturas que superaron los 38 a 40 grados justo en los períodos críticos de algunos cultivos.
Algunas zonas de Entre Ríos, el sur de santa fe y el norte de Buenos Aires quedaron con los maíces entregándose. Y, si bien hay una gran proporción de lotes que todavía vienen “aguantando”, más cerca del sudeste de córdoba y el sudoeste de Santa Fe su potencial ya fue tocado.
Este combo de altas temperaturas y falta de agua no solo afectó al maíz sino también a la soja. Visitamos muchos lotes que les costó cerrar el surco, con grandes escapes de malezas que, de no revertirse la situación climática, em su potencial también estarán muy disminuidos a pesar de que todavía el cultivo no transite su período crítico.
Desenlace
Algunos con la suerte echada y otros con expectativas, el 2022 y su Niña va a cerrar otra campaña muy heterogénea seguramente en cuanto a rindes de gruesa en el país. Las estrategias para realizar el cultivo son otro factor importante de variabilidad en los resultados que vamos a obtener en la gruesa 21/22. Por ejemplo, con la fecha de siembra, desde la peor situación de algunos lotes de maíz tempranos en el nordeste de Buenos Aires y el sudeste de Santa Fe respecto de los maíces tardíos sembrados en esa misma zona. Quizá haya diferencias al final de la película.
A excepción de algunos lotes con presencia de napa, la mayoría de los lotes de soja de primera venían experimentando estrés por altas temperaturas y escasa humedad aun en la zona núcleo. En los lotes de segunda encontramos también problemas en implantación sumado al escaso control de malezas que pudieron hacer los preemergentes por el alto volumen de rastrojo y las escasas precipitaciones para que se incorporen.
El escenario empeoró por la falta de crecimiento del cultivo que no cerró el surco y dejó recursos para el crecimiento de nuevas malezas que nacieron rápidamente, principalmente yuyo colorado resistente.
El autor es coordinador de la Plataforma de Innovación Territorial del Este de Córdoba, coordinador de la Red Maíz INTA Marcos Juárez y jefe de AER Corral de Bustos
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