
Cartas de lectores: La Constitución, embarrar la cancha, inaceptable
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Carta de la semana
La Constitución
Este 1° de mayo cumplió 173 años la Constitución nacional, votada en Santa Fe en 1853. La fundación jurídica del país. Y la clase política debería preguntarse si la cumple, porque la República soñada por todos aún espera. En noviembre de 2023, en su discurso inaugural, Javier Milei expresó su admiración por Juan Bautista Alberdi y la Constitución de 1853, que serían la guía de su gobierno. Aún aguardo que cumpla con algunos aspectos importantes. En paz, sin privilegios para sus colaboradores, con respeto a las opiniones de los demás, condición esencial de la democracia. Con un plan económico que, además de recortar gastos del Estado (aunque algunos de ellos son indispensables, como la educación, la salud, las obras públicas), también promueva las inversiones, el empleo y el desarrollo. Necesitamos ética y el trabajo de toda una dirigencia que debe afianzar la confianza de la gente, tan maltratada en el pasado por la corrupción K. En cambio, siguen las riñas alimentadas por su ego sin advertir que la Constitución y la sociedad los interpelan. ¿Para cuándo “constituir la unión nacional, afianzar la Justicia, promover el bienestar general? Alberdi afirmaba también, cuando la Nación como hoy necesitaba crecer: “La industria es el gran medio de moralización. Ella conduce por el bienestar y por la riqueza al orden y por el orden, a la libertad”.
Matías Aníbal Rossi
matiasrossi2014@gmail.com
Embarrar la cancha
En el acto por el Día del Trabajador se escuchó decir a uno de los secretarios generales de la CGT: “Vayamos a profundizar los conflictos”. En su lugar, hubiera sido más oportuno declarar que había que profundizar el reclamo –y no el conflicto–. Dicho esto, si es que no fue un acto fallido, quedó expuesto que la genuina motivación de la central obrera no es resolver el problema, sino endurecer el enfrentamiento; o, como decimos en el barrio, embarrar la cancha.
César Monicat
moc26@live.com.ar
Inaceptable
El kirchnerismo siempre muestra su esencia. En el Congreso, durante el informe del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sobre la marcha del Gobierno, la diputada Lucía Cámpora, de Unión por la Patria, fue todo un símbolo de la hipocresía de ese grupo político. Mientras criticaba enfáticamente al jefe de Gabinete, aún no condenado por la Justicia, la legisladora lucía en su pecho un escudo que decía “Cristina libre”. Deplorable. ¿Qué autoridad moral pueden exhibir para hacer una crítica y acusación objetiva si defienden incondicionalmente a su líder política, que se encuentra en prisión domiciliaria por corrupción? Es inaceptable, son incorregibles.
Alberto Díaz
DNI 10.492.915
Custodiar la República
En el largo camino que recorrí por las cámaras del Congreso nacional, en períodos legales y jornadas legítimas, jamás vi que un presidente de la República asistiera a la interpelación de uno de sus ministros, sobre todo, del jefe de Gabinete. La historia parlamentaria de nuestro país no registra, estimo yo, antecedentes en la materia. Esa sana práctica constitucional ha sido rota por Javier Milei con motivo del informe que realizó el 29 de abril Manuel Adorni. Esa presencia, junto a la de su hermana, secretaria de la Presidencia, y la de todos los ministros, no ha sido con sentido de solidaridad política hacia su cuestionado jefe de Gabinete; todo lo contrario, ha tenido un claro sentido intimidatorio hacia los diputados, representantes del pueblo. La actitud del primer mandatario va mucho más allá de lo anecdótico, excede el camino de insensateces a las que nos tiene acostumbrados; se inscribe en la oscura historia de la ruptura del sistema que se enmarca en la Constitución, violando la división de los poderes y el sistema de pesos y contrapesos que señalan la historia y la doctrina. La presencia del jefe del Estado echa por tierra, también, el sentido filosófico-constitucional de la reforma de 1994, que tuvo por fin último (era la creencia del presidente Raúl Alfonsín) atenuar el sistema presidencialista. Mi modesta mirada sobre este tema está, sin embargo, acompañada por ilustres opiniones: se trató de una renovación del presidencialismo, para atenuarlo y racionalizarlo, como ha ocurrido en otros países de América Latina y el mundo. Todo ese andamiaje constitucional ha sido roto por el presidente Milei. Las formas, sobre todo en la política, son tan importantes como el contenido, se necesitan mutuamente. El contenido es el lado rector y determinante, pero solo puede existir si hay una forma que lo organice y contenga. El Congreso ha sido creado para amparar en su seno la voluntad del pueblo argentino y el federalismo que emana de cada provincia. Tengamos cuidado, no permitamos en democracia que se haga como cuando adviene la dictadura, lo primero que hace es atacar el Congreso. En sus cámaras solo tiene entidad la palabra y no hay lugar para la prepotencia y el destrato. Hay que custodiar la República. El primer deber lo tienen los representantes del pueblo. Si faltan a ese sagrado compromiso, cada ciudadano, desde el sitio más humilde, debe hacerlo. No lamentemos después cuando advienen los hombres “providenciales” o los que descienden de las “fuerzas del cielo”.
No descalifique ni menosprecie, señor Presidente, a los diputados de la Nación; no sea que algún día, como en la fábula de Esopo, lo tengan que salvar si cae en la red del art. 53 de la Constitución nacional, que prescribe su destitución “por mal desempeño o por delitos en el ejercicio de sus funciones”.
Raúl Alfredo Galván
Diputado y senador nacional (M. C.)
Federalismo olvidado
Al contemplar el incremento exponencial de la construcción de torres en la ciudad de Buenos Aires, que fuera avalada por el nuevo Código de Edificación Urbana de 2018, yo recuerdo a un presidente que tenía ideales de federalismo, que no fue corrupto, que siempre vivió en el mismo departamento que tenía antes de su gestión y que tuvo la idea visionaria (como lo hicieron en Brasil) de trasladar al sur la capital del país y de descentralizar todos los poderes de la ciudad de Buenos Aires. El Dr. Raúl Alfonsín. Ese pensamiento federalista tuvo la visión de la activación económica de toda la Argentina. El lema era: “Hay que crecer hacia el sur, hacia el mar, hacia el frío” y terminar con el centralismo porteño. Me pregunto: ¿qué hubiera sucedido si el Proyecto Patagonia de 1986 hubiera progresado? ¿Algún otro presidente lo retomará?
Liliana Mercado
lmarmerc@gmail.com
Malvinas e YPF
Acerco algunas reflexiones sobre los últimos actos que se celebraron en abril, en conmemoración de importantes episodios sucedidos en nuestro país. En primer lugar, me quiero referir a la gesta de las Islas Malvinas, episodio que conmovió a todos los argentinos porque simbolizó una toma sin derramamiento de sangre, con una sola excepción, la heroica muerte del capitán de fragata Pedro Edgardo Giachino, que cayó cuando pretendió, desarmado, notificarle al gobernador británico de las islas la ocupación efectuada por las Fuerzas Armadas argentinas y le dispararon, hiriéndolo de muerte. Lo cierto es que hubo una orden del gobierno argentino de tratar de resolver esta cuestión pacíficamente y por supuesto la reacción popular fue sumarse a los festejos de algo que creían que era definitivo. El presidente Milei exclamó en su discurso conmemorativo en la Plaza San Martín: “A nuestros héroes, memoria y gloria; a nuestros veteranos, honor y gratitud…”. Bienvenidas son esas palabras, pero cuando invoca la resolución de las Naciones Unidas 2065, que reconoció expresamente la situación colonial que debe ser resuelta, incurrió en una omisión, y fue incapaz de recordar que la misma fue impulsada por el presidente Illia, y presentada y lograda la votación favorable a través de la gestión del embajador Lucio García del Solar. Esta actitud del gobierno se reitera pocos días después cuando se celebra el resultado del tremendo juicio por YPF llevado a cabo en el exterior que comprometía el patrimonio en una suma de dieciocho mil millones de dólares. El planteo jurídico sostenido por nuestro país fue elaborado por el procurador Bernardo Saravia Frias y su equipo. Este caso mereció la misma consideración de destrato. Así, se realizó un gran acto de celebración en la Casa de Gobierno con una importante cantidad de funcionarios, al que ni siquiera se invitó al expresidente Macri, ni a su canciller ni al entonces procurador, que había establecido las bases de la defensa. Son malas señales, nos gustan los títulos y hablar de políticas de Estado, pero estos principios se marcan con hechos. Como nos recuerda ese gran filósofo español Ortega y Gasset, cuando nos dijo como síntesis de su experiencia en nuestro país: “Argentinos, a las cosas”.
La negación parcial o total de la realidad parece una política de Estado de este gobierno.
José María García Arecha (h.)
Exsenador nacional (UCR-CABA)
Intransitable
Los que transitamos por la ciudad de Buenos Aires, manejando o a pie, lo vemos a diario. Primero, tenemos que lidiar con camiones que descargan mercadería a cualquier hora y en cualquier lugar, así haya una rampa para sillas de ruedas. Tampoco se puede caminar por la vereda. Hay cuadras donde, tanto de un lado como del otro, nos encontramos con obras por cambio de baldosas o reparaciones de algún servicio. ¡Buenos Aires imposible! Intransitable. ¿Hasta cuándo?
Viviana Gómez
DNI 14.315.952






