
Abuso
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CÓRDOBA.- Falsas propuestas de trabajo en redes sociales terminaron en denuncias de 13 chicas de entre 14 y 16 años que la fiscal de Deán Funes, Analía Cepede, investiga como casos de grooming y abuso sexual con acceso carnal.
Las víctimas son todas adolescentes que viven en aquella ciudad del norte de la provincia. El principal imputado es un preso de 29 años alojado en el penal bonaerense de Sierra Chica, desde donde comandaba las acciones de captación, extorsión y abusos contra adolescentes. Tenía antecedentes por delitos similares.
Según las precisiones de la fiscalía, el detenido era quien realizaba −a través de cuentas hackeadas de una marca de ropa− el pedido de imágenes pornográficas a las menores. Otras dos mujeres se encargaban de contactarlas; una de ellas está presa.
Escudado en la marca comercial, el imputado ofrecía unos $80.000 por “modelar” para catálogos, según decía.
Una vez que generaba cierta habitualidad y confianza en los contactos, el hombre accedía a las contraseñas de las adolescentes y empezaba a extorsionarlas. Las amenazaba con que matarían a sus familiares y les hacía exigencias económicas que no podían cumplir. Con esas presiones lograba que le enviaran fotos desnudas y manteniendo relaciones sexuales.
Fue el trabajo de la Brigada de Investigaciones de Ischilín junto a agentes de Cibercrimen y del Ministerio Público Fiscal que permitió identificar al principal acusado, quien cumple en Sierra Chica una condena a seis años de prisión por abuso sexual dictada en Lomas de Zamora en 2019. En enero de este año elevaron una causa a juicio donde está acusado de un delito similar y en febrero también habría cometido un acto de grooming contra una menor en Buenos Aires, siempre desde su celda.
Hubo un operativo coordinado entre fuerzas de Córdoba y Buenos Aires en el que se allanó el pabellón del acusado en Sierra Chica y se secuestraron dispositivos tecnológicos que lo vinculan directamente con las extorsiones.
También hubo procedimientos en distintas localidades bonaerenses, como Temperley, Rafael Calzada y La Plata, donde se incautaron pruebas clave y quedaron bajo sospecha dos mujeres que habrían actuado como colaboradoras del groomer fuera de la cárcel.




